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Grandes apuestas en un año de transición
Córdoba
Grandes apuestas en un año de transición
La calma chicha que ha marcado la vida política en la provincia se antoja como clave para analizar el año.

Director de El Día de Córdoba
A falta de nuevos proyectos ilusionantes, Córdoba salvó el año con la puesta en marcha definitiva de dos infraestructuras básicas para la provincia, el aeropuerto y la parada del AVE en Los Pedroches, y con el impulso definitivo a un organismo, la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, que se antoja como la percha perfecta en la que colgar todos los deseos y esperanzas de futuro de la ciudad. Junto a ellos, la asunción de errores –más velada que cierta– del Ayuntamiento en el faraónico proyecto del Palacio del Sur y la calma chicha que ha marcado la vida política en la provincia se antojan como claves para analizar un año en el que la crisis económica avisó de un 2009 realmente difícil.
La celebración de las elecciones generales y autonómicas en el mes de marzo trajo consigo el anuncio de sendas infraestructuras fundamentales para la provincia. El Gobierno por fin decidió apretar de verdad el acelerador en la ampliación del aeropuerto de Córdoba y emprendió una política de licitación de obras y negociación con los residentes de la zona tendente a lograr que, en el plazo de dos años, la capital tenga por fin un aeródromo en condiciones para recibir vuelos comerciales. La ampliación de la pista del aeropuerto –una iniciativa que incluye además la construcción de una terminal y una torre de control nuevas– ha llevado por fin a una Administración a enfrentarse con el fenómeno urbanístico más determinante de Córdoba, el parcelismo ilegal. El Gobierno, tras décadas en las que miraba para otro lado, se decidió finalmente a mejorar el aeródromo cordobés a toda costa y para ello no tembló a la hora de enfrentarse a un colectivo, el parcelista, que atesora una bolsa de votos muy importante a la hora de definir el color político que rija en el Ayuntamiento. A través de AENA, el Ejecutivo inició unas conversaciones en las que la expropiación de las viviendas se haría después de un proceso de tasación a precio de mercado con el que ofrecer a los residentes una contraprestación elevada que evitase problemas y enfrentamientos. Al mismo tiempo, comenzaban a hacerse públicos los planos de la nueva terminal y la torre de control para ganarse al resto de la ciudadanía y se acogía con buenos ojos la puesta en marcha de una línea aérea privada, Flysur, que acabó por convertirse en el enésimo ejemplo de inoperancia empresarial en la ciudad. La determinación con la que desde el Ejecutivo central se ha tratado el asunto de las parcelaciones deja ahora en manos de la Junta el mismo problema en otro lugar sensible de la capital, Medina Azahara, donde los problemas amenazan con ser mayores.
Sin embargo, la Administración autonómica se ha apuntado un gran tanto en 2008. El anuncio de Manuel Chaves durante la campaña electoral de que Los Pedroches contarían con una parada de AVE sonó inicialmente a canto de sirena, si bien el transcurso del año demostró que la Junta apostaba decididamente por una infraestructura que se antoja como la última oportunidad del norte de la provincia para eludir su histórico aislamiento. Villanueva de Córdoba acogerá una estación con la que se pretende que la alta velocidad dinamice una zona dependiente en exceso del impulso de Covap y en la que es necesaria la diversificación económica para evitar que crisis como la actual colapsen el sistema productivo. Ahora queda ver si este objetivo puede lograrse y si la comarca aprovecha la llegada de la alta velocidad del mismo modo que han hecho zonas antaño olvidadas como Puertollano o Ciudad Real.
Los otros dos aspectos que han marcado 2008 en Córdoba han sido la asunción del fracaso municipal en el modelo de construcción del Palacio del Sur y el impulso dado a la Fundacion Córdoba Ciudad Cultural con el nombramiento de Carlota Álvarez Basso como gerente. Después de casi ocho años de lucha contra la realidad, el Ayuntamiento asumió por fin en los últimos meses de la primavera que el Palacio del Sur era un proyecto inviable tal y como estaba definido. En una decisión tardía, y tras gastarse cinco millones de euros en construir una quimera, el Consistorio al fin decidió abandonar el faraónico proyecto realizado por Rem Koolhaas y su imposible sistema de financiación para optar por una infraestructura mucho más apegada a la realidad, con un precio asumible y unos plazos de elaboración que, aunque aún se desconocen, parecen más lógicos. La tarea de realizar el centro de congresos aún recae en el arquitecto holandés, pero los costes se han reducido drásticamente de 170 a 67 millones de euros y los megalomaníacos usos previstos inicialmente se han reconducido hacia un espacio que dé cabida a los congresos que Córdoba no puede afrontar ahora. Es cierto que estas modificaciones se antojan tardías, pero al menos hay que alegrarse de que se hayan llevado a cabo. Como también cabe alegrarse de que al fin la Capitalidad Cultural cuente con un rostro y una infraestructura adecuados.
En el mes de septiembre aterrizaba en Córdoba Carlota Álvarez Basso, gestora cultural de reconocido prestigio que recala en la ciudad con el objetivo de que el gran proyecto cordobés se haga realidad. Ocho años después de anunciar su candidatura y tras conocer la existencia de 15 rivales, Córdoba al fin ha puesto en marcha la Fundación que debe llevarla a lograr la Capitalidad Cultural en 2016, la ha dotado de un presupuesto y cuenta al fin con un programa de acción claro y consensuado. Con estos mimbres, aunque con mucho menos dinero del deseable, Álvarez Basso debe realizar en 2009 el proyecto definitivo que se presente en Europa y debe lograr que Córdoba recupere el ímpetu y el liderazgo en una carrera en la que Cáceres, San Sebastián, Tarragona y, a última hora Santander, se antojan como grandes rivales. No lo tendrá fácil, igual que le será más que complicado encontrar grandes empresas que quieran embarcarse en la aventura dada la crisis económica por la que atraviesa España.
Esta crisis económica se notó con dureza en Córdoba, cuando 20.000 cordobeses se unieron a las listas de búsqueda de empleo dado el hundimiento que la construcción, motor del desarrollo en los últimos años, ha sufrido. La dureza de la recesión lleva a Córdoba a plantearse su desarrollo hacia donde mejor sabe hacerlo, los servicios. La puesta en marcha de cuatro nuevas grandes superficies comerciales promovidas por El Corte Inglés, Duprocom, 3CDevelopment y Monte Alto se aprecia como un nicho de empleo de gran relevancia –los cálculos hablan de más de 4.000 puestos directos– a la vez que el desarrollo de nuevas infraestructuras hoteleras y de ocio está llamado a potenciar el crecimiento económico de la provincia. En esta línea deben ir las nuevas iniciativas económicas, toda vez que el peso del sector industrial es mínimo en la provincia y que sectores claves para la economía como el joyero o la madera se encuentran inmersos en una crisis que hace temer por su subsistencia. Sólo el impulso que puedan darle al empleo los fondos especiales para obras que Gobierno y Junta han articulado y la implicación relevante de los partidos aparecen como soluciones para una población que ve demasiado cerca el listón del 25 por ciento de desempleo.
Y son precisamente esos partidos políticos los que han vivido un año marcado por la atonía y la falta de debates de altura. Salvo el PSOE, que en un congreso inusitádamente pacífico, sustituyó a José Antonio Ruiz Almenara por Juan Pablo Durán al frente de la secretaría provincial, los demás han protagonizado un año de transición. La llegada de Durán ha insuflado algo de aire fresco, sobre todo en la capital, que ha visto cómo los desencuentros con IU han pasado a un segundo plano en pos de un cogobierno constructivo cuyos resultados al fin puedan darle una mínima chance a los socialistas en las urnas. Así, Rafael Blanco ha abandonado su estrategia de china en el zapato de Rosa Aguilar, que, por su parte, bastante ha tenido con lidiar con la enésima crisis interna de Izquierda Unida. La alcaldesa, que jugó durante meses la baza de una posible salida de la coalición si ésta no enderezaba su rumbo tras la Asamblea Federal, sigue remando en un mar de encuentros y desencuentros con sus compañeros de partido que cada vez más suenan a coreografía conocida. Aguilar se halla en la tesitura de continuar en una formación en la que cada día se encuentra menos cómoda o dar el salto hacia el exterior en busca de un acuerdo con un PSOE cada vez menos proclive. Y mientras las fuerzas de izquierdas buscan estrategias de consolidación, el PP saca provecho de sus resultados electorales con un José Antonio Nieto cada vez más consolidado, conocido y promocionado. El popular sabe que con los resultados de 2007 de aval sólo debe esperar a los errores ajenos para ser el próximo alcalde. Eso sí, corre el riesgo de que la sobrecarga de responsabilidades en el ámbito provincial y regional le distraiga del objetivo principal: la Alcaldía de Córdoba. Todo esto lo presenciaremos en un año 2009 en el que se verá la talla de políticos, empresarios y ciudadanos en general para afrontar la profunda crisis económica que azota España y de la que la provincia no es, ni mucho menos, excepción.

