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El mercado de trabajo en Andalucía
El mercado de trabajo en Andalucía
Uno de los principales problemas es que el crecimiento y la creación de empleo no han estado acompañados de aumentos de la productividad.

Profesor de Economía.
Universidad de Málaga
En los últimos años hemos asistido a un intenso proceso de creación de empleo debido a un ciclo económico favorable que ha supuesto que los niveles de empleo de la economía española y andaluza hayan alcanzado niveles sin precedentes. De forma paralela, este positivo comportamiento del mercado de trabajo ha permitido disminuir las tasas de paro a valores que estaban próximos al pleno empleo, llegándose a generar importantes volúmenes de puestos de trabajo vacantes que han sido cubiertos por la inmigración. Todo ello ha sido consecuencia de un periodo de significativa fortaleza de la economía española y andaluza, en un contexto expansivo que parecía iba a perdurar en el tiempo, aunque con el mantenimiento, e incluso agravamiento, de algunos problemas estructurales que arrastraba nuestra economía, como el déficit por cuenta corriente o la baja productividad.
A pesar de este positivo comportamiento del mercado de trabajo, se ha constatado la persistencia de importantes diferencias entre Andalucía y España, que se han mantenido con independencia del comportamiento cíclico de la economía. Así, sigue siendo muy superior la tasa de paro de la economía andaluza, que también registra una menor tasa de actividad, evidenciando un comportamiento más negativo del mercado de trabajo en Andalucía incluso en las fases más expansivas del ciclo económico. El mantenimiento de estas diferencias evidencia la existencia de factores estructurales de gran calado, que van a afectar más negativamente a la evolución del mercado de trabajo regional en la nueva fase recesiva del ciclo económico.
Aunque 2008 comenzaba en un clima de optimismo, con previsiones que apuntaban al mantenimiento de la fase expansiva del ciclo, la realidad ha sido bien diferente. Ya a finales de 2007 se observaban algunos síntomas de debilidad de la economías española y andaluza, que apuntaban a un menor ritmo de crecimiento futuro. De hecho, uno de los principales problemas que arrastraba nuestra economía es que el intenso proceso de creación de empleo y de crecimiento económico de la última década, no ha ido acompañado de aumentos en la productividad. Es más, tanto la productividad agregada de la economía como la productividad del trabajo han disminuido de forma continuada desde finales del siglo pasado, lo que auguraba un agotamiento del ritmo de crecimiento y de creación de empleo.
A esta situación se le ha unido la crisis financiera internacional, que ha agravado los problemas de carácter real que arrastraba la economía española y andaluza, provocando un deterioro muy rápido de la situación económica general con una intensa destrucción de empleo, relativamente más importante en Andalucía debido a los factores estructurales que determinan un peor comportamiento de su mercado de trabajo respecto al del resto de España.
El año 2009 va a continuar por la senda negativa, y la tasa de paro en Andalucía va a aumentar hasta valores que parecían ya cosa del pasado, superando de nuevo la barrera del 25 por ciento, cifra que por si sola evidencia una economía poco desarrollada y con graves problemas de carácter estructural. En este contexto, alcanzar de nuevo los niveles de empleo y paro anteriores a la crisis económica actual va a resultar una tarea difícil y que llevará su tiempo.
La situación actual pone de nuevo en evidencia la necesidad de reducir la tasa de paro de equilibrio de la economía andaluza, que sigue siendo más elevada que a nivel nacional, actuando de modo efectivo sobre los factores estructurales que la determinan. Estas actuaciones pasan, en primer lugar, por elevar el nivel formativo profesional de la mano de obra andaluza, que sigue presentando importantes carencias. La adopción de nuevas tecnologías y nuevos procesos productivos en la economía sólo es posible si se dispone de una mano de obra con el nivel de cualificación adecuado y es precisamente en este aspecto donde Andalucía sigue presentando un atraso considerable, sin que se aprecien actuaciones efectivas para elevar el nivel de cualificación de la población activa andaluza. Esto es particularmente grave en el contexto actual, ya que va a resultar extremadamente difícil recolocar en un futuro próximo la gran masa de desempleados que está generando la economía regional.
Por otro lado, es importante hacer hincapié en la significativa diferencia de productividad. En términos generales, la productividad del trabajo en Andalucía es en torno al 20 por ciento inferior a la media nacional, diferencia que es increíblemente elevada y que no se ha reducido con el paso del tiempo. Explicar el porqué de esta diferencia es una tarea difícil. Indudablemente, la propia estructura productiva de la economía andaluza, centrada en sectores de bajo valor añadido, explica en parte esta menor productividad, pero sólo en parte. Los menores niveles de cualificación de la mano de obra junto con niveles organizativos a todos los niveles menos eficientes, son factores adicionales que explican esta menor productividad.
En definitiva, el mercado de trabajo en Andalucía sigue arrastrando los mismos problemas del pasado, fundamentalmente problemas de cualificación y de adaptación al entorno económico internacional, que en el actual contexto de crisis van a provocar un aumento importante en la tasa de paro de equilibrio en la región. Durante 2009 veremos las dramáticas consecuencias de no haber hecho nada en este sentido.


