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Un año de catástrofes naturales
Un año de catástrofes naturales
Asia es de lejos el continente más afectado en 2008. Sólo China contabilizó más de 90 millones de damnificados por seísmos e inundaciones.
Diego Arce¿Se acerca el fin del mundo? ¿Caminamos hacia una sucesión irreversible de desastres? El hombre moderno tiene la sensación de que en los últimos años hace más frío, más calor, hay más huracanes, tifones, ciclones y tornados, maremotos y terremotos que antaño. Las compañías aseguradoras nos comunican que la cosa está muy mal. Así lo afirmó la reaseguradora alemana Münchener Rück, una de las compañías líderes del sector en su balance anual. Las catástrofes naturales que sufrió el mundo en 2008 fueron, sumadas, de las peores en los últimos 100 años. Los múltiples terremotos, huracanes y otros fenómenos naturales causaron la muerte a unas 220.000 personas, señala el informe. El daño material sumó en el mundo entero unos 140.000 millones de euros.
La misma ONU certificó el pasado 8 de octubre con motivo del Día para la Prevención de las Catástrofes Naturales que 2008 fue un "año terrible". A los fallecidos se suman otros 130 millones de personas que se vieron afectados por este tipo de catástrofes. En los seis primeros meses del año los daños económicos superaron los 35.000 millones de dólares, según las cifras de la ONU, contra un promedio de 15.000 millones en el mismo período durante la última década. Entre los desastres naturales más graves se destacaron el ciclón Nargis, que se abatió sobre Myanmar en mayo, con 85.000 muertos y 50.000 desaparecidos, así como en el mismo mes el terremoto que sacudió la provincia china de Sichuan, con 70.000 muertos y casi cinco millones de personas que perdieron su hogar. Los mayores daños, unos 30.000 millones de dólares, fueron ocasionados por el ciclón Ike, que pasó por el Caribe y la costa estadounidense en septiembre. Asia es de lejos el continente más afectado. Sólo China contabilizó más de 90 millones de damnificados por seísmos e inundaciones. Filipinas también se vio muy afectada, con seis millones de damnificados, seguida de Myanmar, con 2,4 millones y la India con los monzones de mayor virulencia de los últimos 50 años, con un millón de afectados. En el último siglo, y desde que se empezaron a contabilizar los daños a nivel mundial, sólo hubo tres años en los que las pérdidas humanas y materiales fueron mayores: 1995, a raíz de un terremoto en Kobe (Japón), en 2004 con el tsunami en Asia y 2005 con numerosos huracanes y ciclones.
Pese a que el número de catástrofes naturales ha disminuido un 21,8 por ciento este año, paradójicamente, las pérdidas han aumentado el 144 por ciento. Otra aseguradora suiza se muestra aún más pesimista: demuestra que este año que acaba se ha convertido en el segundo ejercicio más costoso de la historia del seguro mundial, por detrás de 2005. De este informe se desprende que, durante 2008, las catástrofes han supuesto un coste para el sector asegurador de 35.367,7 millones de euros. Los más caros para las aseguradoras han sido los huracanes Ike y Gustav, en la zona del Caribe, y la tormenta Emma en Europa.
Sin embargo, los geólogos nos dicen que desde hace 5.000 millones de años, cuando la Tierra empieza a formarse como planeta, las irrupciones de energía liberada (causa principal de los desastres naturales) han sido habituales, y que, precisamente este período es el más calmado de todos los conocidos. La Tierra seguirá enfriándose, la actividad volcánica desaparecerá y dentro de 4.500 millones de años los océanos cubrirán el planeta. En la actualidad sólo habita el 1 por ciento de las especies que han existido. La extinción parece formar parte de la condición de las especies biológicas. La cuestión es la capacidad del hombre para minimizar los efectos de las llamadas catástrofes naturales, y si su intervención en el medio ambiente acelera la degradación de las condiciones. Predicción, prevención y tecnología son las respuestas de los expertos para que el daño sea el menor posible.
La misma ONU certificó el pasado 8 de octubre con motivo del Día para la Prevención de las Catástrofes Naturales que 2008 fue un "año terrible". A los fallecidos se suman otros 130 millones de personas que se vieron afectados por este tipo de catástrofes. En los seis primeros meses del año los daños económicos superaron los 35.000 millones de dólares, según las cifras de la ONU, contra un promedio de 15.000 millones en el mismo período durante la última década. Entre los desastres naturales más graves se destacaron el ciclón Nargis, que se abatió sobre Myanmar en mayo, con 85.000 muertos y 50.000 desaparecidos, así como en el mismo mes el terremoto que sacudió la provincia china de Sichuan, con 70.000 muertos y casi cinco millones de personas que perdieron su hogar. Los mayores daños, unos 30.000 millones de dólares, fueron ocasionados por el ciclón Ike, que pasó por el Caribe y la costa estadounidense en septiembre. Asia es de lejos el continente más afectado. Sólo China contabilizó más de 90 millones de damnificados por seísmos e inundaciones. Filipinas también se vio muy afectada, con seis millones de damnificados, seguida de Myanmar, con 2,4 millones y la India con los monzones de mayor virulencia de los últimos 50 años, con un millón de afectados. En el último siglo, y desde que se empezaron a contabilizar los daños a nivel mundial, sólo hubo tres años en los que las pérdidas humanas y materiales fueron mayores: 1995, a raíz de un terremoto en Kobe (Japón), en 2004 con el tsunami en Asia y 2005 con numerosos huracanes y ciclones.
Pese a que el número de catástrofes naturales ha disminuido un 21,8 por ciento este año, paradójicamente, las pérdidas han aumentado el 144 por ciento. Otra aseguradora suiza se muestra aún más pesimista: demuestra que este año que acaba se ha convertido en el segundo ejercicio más costoso de la historia del seguro mundial, por detrás de 2005. De este informe se desprende que, durante 2008, las catástrofes han supuesto un coste para el sector asegurador de 35.367,7 millones de euros. Los más caros para las aseguradoras han sido los huracanes Ike y Gustav, en la zona del Caribe, y la tormenta Emma en Europa.
Sin embargo, los geólogos nos dicen que desde hace 5.000 millones de años, cuando la Tierra empieza a formarse como planeta, las irrupciones de energía liberada (causa principal de los desastres naturales) han sido habituales, y que, precisamente este período es el más calmado de todos los conocidos. La Tierra seguirá enfriándose, la actividad volcánica desaparecerá y dentro de 4.500 millones de años los océanos cubrirán el planeta. En la actualidad sólo habita el 1 por ciento de las especies que han existido. La extinción parece formar parte de la condición de las especies biológicas. La cuestión es la capacidad del hombre para minimizar los efectos de las llamadas catástrofes naturales, y si su intervención en el medio ambiente acelera la degradación de las condiciones. Predicción, prevención y tecnología son las respuestas de los expertos para que el daño sea el menor posible.


