La Europa huérfana

Francia y Alemania siguen tutelando la Unión Europea, ante la ausencia de un liderazgo de las instituciones comunitarias

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Van Rompuy. / Diego Azubel

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Ignacio Martínez
Director adjunto de Publicaciones del Grupo Joly
 
La entrada en vigor del Tratado de Lisboa, con novedades como la elección de Van Rompuy como presidente del Consejo Europeo y Lady Ashton como jefa de la diplomacia, no se nota en el contexto mundial ni en la gobernanza interior europea. Mientras Van Rompuy y Zapatero forcejeaban sobre el escenario de la cumbre con Obama en mayo de 2010, al presidente americano ni siquiera le había pasado por la cabeza la idea de venir a Europa, ya fuese la cita en Bruselas o en Madrid. Es una anécdota significativa. Otro síntoma ha sido la crisis financiera griega, con falseo en las cuentas oficiales helenas de déficit y endeudamiento. Ante la incapacidad de reacción de la UE, el 4 de febrero de 2010 se vieron en París el presidente francés y la canciller alemana. Allí proclamaron dos urgencias: un gobierno económico para los 27 y un plan de rescate para Grecia. También aprobaron una batería de 80 propuestas que hacer a la Unión Europea, el G-20 y Naciones Unidas. Sarkozy dijo que quiere una Europa fuerte y para eso Alemania y Francia deben trabajar juntas. Es como si nada hubiese cambiado desde el discurso fundacional de la Unión Europea realizado por Schumann en 1950. La verdadera estabilidad a Europa no se la da el conjunto, ni sus instituciones, sino el eje franco alemán. Un clásico.  
 
Angela Merkel sostiene que sin Alemania y Francia no funciona nada, pero que juntos los dos países pueden mover montañas y no sólo en Europa. Frente a la idea mil veces repetida de que Europa hable con una sola voz, en la práctica todos los socios del club de los 27 quieren estar en las organizaciones internacionales: por ejemplo, España en el G-20 o Alemania en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente, para lo que cuenta con el apoyo francés. Cada vez hay más voces e interlocutores de Europa en el concierto mundial. Y no siempre están afinadas en el mismo tono. La receta de alemanes y franceses contra el desafío chino, indio o brasileño no es ‘más Europa’, sino mayor protagonismo de sus potentes naciones.    
 
Merkel disfruta de una popularidad extraordinaria, aunque haya caído al 59 desde el 70%. La llegada de los liberales al poder ha decepcionado a los alemanes, acostumbrados a la eficiencia de la gran coalición entre democristianos y socialdemócratas en la última legislatura. El FDP de Guido Westerwelle está lejos de ser el liderado por Hans-Dietrich Genscher, ministro de Exteriores de la República Federal desde 1974 a 1992, primero con los cancilleres socialdemócratas Brand y Schmidt y después con la CDU de Helmut Kohl, cuando decidieron cambiar de socio de gobierno en 1982. Los liberales han sido objeto de duras críticas en 2009 por su vinculación con ‘lobbies’ hoteleros, farmacéuticos y sanitarios. 
 
La situación económica no es boyante, aunque el país está saliendo de la recesión. La previsión de la Comisión Europea es que el PIB alemán crezca un 1,25% en 2010 y un 1,75% en 2011. Los cuatro millones de parados son una cifra engañosa. Las previsiones económicas de la UE contemplan que el paro pase del 7,7% de 2009 al 9,2 y 9,3% en 2010 y 2011. Los parados alemanes que están en cursos de formación no figuran en las encuestas. Tampoco quienes reducen a una cuarta parte su tiempo de trabajo y cobran la mayor parte de su sueldo de fondos públicos. Estos planes están limitados a dos años, prorrogables a tres, y en muchos casos se están terminando las ayudas. Sin embargo, el respeto popular que ha conseguido la canciller Merkel está por encima de la crisis e incluso va más allá del aprecio que tiene en su propio partido. Muchos dirigentes de la CDU piensan que el partido democristiano no se beneficia del prestigio de la Cancillería. Merkel no hace grandes actos de partido, siempre habla como canciller. Es brillante, pero modesta. No tiene la arrogancia de Sarkozy. Cuando la atacan, nunca responde de inmediato. Y cuando reacciona, lo hace con mesura. Es muy trabajadora. Sigue viviendo en su pisito del antiguo Berlín Este, está en su despacho todos los días a las siete de la mañana, estudia minuciosamente cada dossier que va al consejo de ministros. Hija de un pastor protestante, y educada en los valores del esfuerzo, la honestidad y en la necesidad de ganarse el sueldo, Merkel no es de salir en Vogue, sin ánimo de señalar. La sensación en Alemania es que hay canciller para rato. Esto, unido al crecimiento de la economía, aunque tímido y titubeante todavía, da seguridad al país. El índice de confianza empresarial no para de crecer en los últimos siete meses, según el estudio del instituto IFO de Múnich, que lo elabora con respuestas de 7.000 directivos.
 
Dicen que en la relación de Merkel con Sarkozy no ha acabado de funcionar la química. Según la encuesta periódica del Instituto Ifop, el índice de confianza de los franceses en su presidente está en el punto más bajo desde que llegó a El Elíseo: un 39%, veinte puntos menos que Merkel en su país. Los analistas atribuyen este desprestigio a la sensación de desgobierno y a la brecha que se ha abierto entre las acciones del gobierno y las preocupaciones de los ciudadanos. Sarkozy es vulnerable en las elecciones de 2012. Con dos millones y medio de parados y una tasa de desempleo del 9,5% en 2009, que superará el 10% en los dos años siguientes, Francia también sale de la recesión: la Comisión Europea prevé que su PIB crezca un 1,2% en 2010 y un 1,5% en 2011.
Estos son, de momento, los protagonistas de la Europa unida. El pilar de Europa sigue siendo el mismo que en los últimos 60 años: el pilar franco alemán. La Unión sigue huérfana de un liderazgo institucional propio, bajo la tutela de los dos grandes países fundadores.

Cronología / Internacional

Resumen de los acontecimientos destacados del año 2010

Indicadores de cohesión social
Cuota de participación por países en el comercio interior de la UE
Financiación del presupuesto de la UE
Indicadores de empleo
Indicadores de Innovación e Investigación
Indicadores Socioeconómicos internacionales por países
Participación de la UE en el comercio mundial
Personal de las instituciones europeas
PIB por habitante de la UE
Presupuesto de la UE
Indicadores de reforma económica
Indicadores Socioeconómicos de los países de la UE
Tasa de paro en la UE
Ingresos per cápita por países
Indicadores del contexto económico general