- Anuario Joly Andalucia 2011
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Batasuna mueve ficha
Batasuna mueve ficha
Si quiere estar en las urnas el próximo mes de mayo, o ETA desparece para siempre o condena la violencia sin paliativos
Roberto Pareja
El principio del fin de ETA está servido desde hace varios años, pero en 2010 la organización terrorista recibe un empujón sin precedentes de la izquierda abertzale ilegalizada, que le reclama un alto el fuego permanente, unilateral y verificable, un gesto que la mayoría interpreta con escepticismo sobre la base de la vieja impostura de hacer de la necesidad virtud ante la inminente cita con las urnas de mayo de 2011, cuando la antigua Batasuna tiene todas las papeletas para quedarse sin perro que le ladre en los ayuntamientos. El acontecimiento se produce el 25 de septiembre, en la llamada Declaración de Gernika, que suscriben Batasuna, Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba. Tres semanas antes, el 5 de septiembre, llegaba el otro pequeño gran avance del año: el comunicado que difunde la organización terrorista a través de la BBC en el que anuncia el cese de las “acciones armadas ofensivas”. A todo esto, el Gobierno de Zapatero, curtido en el desengaño de la negociación que voló en la T-4 de Barajas, ni pestañea, como el resto de las fuerzas democráticas, que le recuerdan a la banda que el único anuncio digno de atención que puede hacer es el de su desaparición definitiva, ni más ni menos. La cruz de la moneda se escribe el 16 de marzo, cuando es asesinado un gendarme en las cercanías de París tras dar el alto a unos etarras que habían robado unos coches.
Y es que el año había arrancado con los peores augurios, al interceptarse en Zamora una furgoneta cargada de explosivos camino de Portugal, donde los terroristas pretendían montar su nueva base logística ante el ingente cerco al que están sometidos en su antaño santuario francés. Buen botón de muestra del progresivo acorralamiento es la detención en Bayona de Mikel Carrera Sarobe, al que se consideraba el número uno de la banda, así como la captura en Hernani de dos implicados en el atentado que costó la vida al jefe de la policía local de Andoain Joseba Pagazaurtundua y que no estaban siquiera fichados, los llamados ‘legales’ de la banda. Esta última operación fue desarrollada por la ‘nueva’ Ertzaintza de Patxi López, con esa flamante División Antiterrorista que el lehendakari socialista creó en junio de 2009, y que arrancó este año con otro rutilante golpe, el primero en años, a la organización terrorista con una decena de detenciones en Vizcaya y Guipúzcoa. Eran cinco hombres del anterior jefe etarra Txeroki, que permanecían inactivos y que guardaban armas y explosivos. Los socialistas sacaron pecho y señalaron al PNV. No les faltaba razón: la anterior operación exitosa de la policía vasca en la lucha contra ETA se remontaba al año 2003.
Otro de los titulares del año en la lucha contra ETA es el de las tensiones con el Gobierno venezolano a propósito de las sospechas de su colaboración con ETA, al procesar el juez Eloy Velasco el 1 de marzo a varios miembros de la banda y de las FARC, apuntando en un auto indicios de colaboración del Ejecutivo de Hugo Chávez con ambos grupos terroristas, con Arturo Cubillas alto cargo de Agricultura del Gobierno de Caracas, en el mascarón de proa. Para echar más leña al fuego, Cubillas es señalado como su adiestrador en labores terroristas por dos etarras que fueron detenidos en octubre. El embajador venezolano, Isaías Rodríguez, agitó la caldera al insinuar que la confesión de ambos terroristas pudo obtenerse mediante torturas, suspicacias que generaron tensiones entre Madrid y Caracas y que también le dieron munición al PP, que calificó de “humillante” la actitud de la diplomacia de Zapatero en su enésimo roce con Chávez. Mientras tanto, se sucedieron los llamamientos a ETA para que concediera una nueva oportunidad a la paz, y a los de la izquierda abertzale se sumaron los de los mediadores internacionales, condensados en la Declaración de Bruselas. Su cabeza visible, el abogado sudafricano Brian Currin, auguró en noviembre que los terroristas declararían el ansiado alto el fuego antes de Navidad, pero el año se acabó sin novedad para desgracia de Batasuna, a la que el Gobierno se lo ha dejado blanco y en botella: si quiere estar en las urnas el próximo mes de mayo, o ETA desparece para siempre o condena la violencia sin paliativos.
El principio del fin de ETA está servido desde hace varios años, pero en 2010 la organización terrorista recibe un empujón sin precedentes de la izquierda abertzale ilegalizada, que le reclama un alto el fuego permanente, unilateral y verificable, un gesto que la mayoría interpreta con escepticismo sobre la base de la vieja impostura de hacer de la necesidad virtud ante la inminente cita con las urnas de mayo de 2011, cuando la antigua Batasuna tiene todas las papeletas para quedarse sin perro que le ladre en los ayuntamientos. El acontecimiento se produce el 25 de septiembre, en la llamada Declaración de Gernika, que suscriben Batasuna, Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba. Tres semanas antes, el 5 de septiembre, llegaba el otro pequeño gran avance del año: el comunicado que difunde la organización terrorista a través de la BBC en el que anuncia el cese de las “acciones armadas ofensivas”. A todo esto, el Gobierno de Zapatero, curtido en el desengaño de la negociación que voló en la T-4 de Barajas, ni pestañea, como el resto de las fuerzas democráticas, que le recuerdan a la banda que el único anuncio digno de atención que puede hacer es el de su desaparición definitiva, ni más ni menos. La cruz de la moneda se escribe el 16 de marzo, cuando es asesinado un gendarme en las cercanías de París tras dar el alto a unos etarras que habían robado unos coches.
Y es que el año había arrancado con los peores augurios, al interceptarse en Zamora una furgoneta cargada de explosivos camino de Portugal, donde los terroristas pretendían montar su nueva base logística ante el ingente cerco al que están sometidos en su antaño santuario francés. Buen botón de muestra del progresivo acorralamiento es la detención en Bayona de Mikel Carrera Sarobe, al que se consideraba el número uno de la banda, así como la captura en Hernani de dos implicados en el atentado que costó la vida al jefe de la policía local de Andoain Joseba Pagazaurtundua y que no estaban siquiera fichados, los llamados ‘legales’ de la banda. Esta última operación fue desarrollada por la ‘nueva’ Ertzaintza de Patxi López, con esa flamante División Antiterrorista que el lehendakari socialista creó en junio de 2009, y que arrancó este año con otro rutilante golpe, el primero en años, a la organización terrorista con una decena de detenciones en Vizcaya y Guipúzcoa. Eran cinco hombres del anterior jefe etarra Txeroki, que permanecían inactivos y que guardaban armas y explosivos. Los socialistas sacaron pecho y señalaron al PNV. No les faltaba razón: la anterior operación exitosa de la policía vasca en la lucha contra ETA se remontaba al año 2003.
Otro de los titulares del año en la lucha contra ETA es el de las tensiones con el Gobierno venezolano a propósito de las sospechas de su colaboración con ETA, al procesar el juez Eloy Velasco el 1 de marzo a varios miembros de la banda y de las FARC, apuntando en un auto indicios de colaboración del Ejecutivo de Hugo Chávez con ambos grupos terroristas, con Arturo Cubillas alto cargo de Agricultura del Gobierno de Caracas, en el mascarón de proa. Para echar más leña al fuego, Cubillas es señalado como su adiestrador en labores terroristas por dos etarras que fueron detenidos en octubre. El embajador venezolano, Isaías Rodríguez, agitó la caldera al insinuar que la confesión de ambos terroristas pudo obtenerse mediante torturas, suspicacias que generaron tensiones entre Madrid y Caracas y que también le dieron munición al PP, que calificó de “humillante” la actitud de la diplomacia de Zapatero en su enésimo roce con Chávez. Mientras tanto, se sucedieron los llamamientos a ETA para que concediera una nueva oportunidad a la paz, y a los de la izquierda abertzale se sumaron los de los mediadores internacionales, condensados en la Declaración de Bruselas. Su cabeza visible, el abogado sudafricano Brian Currin, auguró en noviembre que los terroristas declararían el ansiado alto el fuego antes de Navidad, pero el año se acabó sin novedad para desgracia de Batasuna, a la que el Gobierno se lo ha dejado blanco y en botella: si quiere estar en las urnas el próximo mes de mayo, o ETA desparece para siempre o condena la violencia sin paliativos.
Cronología / España
Resumen de los acontecimientos ocurridos en nuestro país a lo largo de 2010


