- Anuario Joly Andalucia 2011
- ESPAÑA
- ESPAÑA
- Un nuevo amanecer en el País Vasco
Un nuevo amanecer en el País Vasco
Un nuevo amanecer en el País Vasco
ETA sigue resistiéndose a dejar las armas mientras la izquierda abertzale aboga por resucitar la negociación
Roberto ParejaEl PNV ganó, como siempre, las novenas elecciones autonómicas del 1 de marzo, pero perdió, como nunca, el poder, con lo que la historia del País Vasco pasó la página de casi tres décadas de gobiernos nacionalistas y Patxi López se convirtió en el primer lehendakari socialista.
El acontecimiento nunca se hubiera producido sin que las proverbiales lanzas entre PP y PSOE extramuros de Euskadi se convirtieran en cañas, de tal modo que su singularísimo pacto de gobierno permitió pasar página.
Fue precisamente tras materializarse la investidura de López, el 7 de mayo, cuando llegaba otra noticia-bomba: Juan José Ibarretxe, el hombre que llevaba la makila (vara de mando) del Gobierno de Vitoria desde hacía más de diez años, anunciaba “una nueva etapa” en su vida, dejaba la política, en un discurso de despedida a la Cámara vasca en el que se deslizaron agrios reproches. Fundamentalmente, el de la exclusión de las candidaturas proetarras de las papeletas electorales, lo que alumbró un estreno esperanzador, el de un Parlamento vasco sin representantes de Batasuna o sucedáneos. Una amputación de la representación de la soberanía popular para unos, un acto de justicia elemental para otros, una fatalidad para el PNV. “Este Gobierno es producto de una decisión judicial”, proclamó Ibarretxe, que empezó el año compartiendo banquillo con López por las conversaciones que PNV y PSE mantuvieron con Batasuna en 2006, durante el alto el fuego. Acusados de un delito de desobediencia por mantener dar cancha a la formación abertzale a pesar de su ilegalización y suspensión de actividades, todos fueron absueltos por la ausencia de acusación legítima, particular (afectados directos), en el caso, pues la Fiscalía había pedido su archivo.
Meses después, en marzo, se producía el cambio de rumbo al frente del país. “Están perdidos, no saben por dónde empezar”, decía altivo el PNV resentido tras ser desalojado del poder. Pues López lo hizo sustituyendo el ejemplar de la Biblia que siempre habían utilizado los anteriores lehendakaris por el del Estatuto al prometer su cargo bajo el árbol de Guernica. En el discurso incluyó varios versos de un poema de la Nobel polaca Wislowa Szymborska. El remate no pudo ser más elocuente: Entre sonrisas y abrazos / verás que la paz se fragua / aunque seamos distintos / cual son dos gotas de agua. Lo dejó así de claro desde el principio: la prioridad número uno del nuevo Gobierno de Vitoria es acabar con ETA. “En Euskadi, los políticos debemos deslegitimar la violencia y los falsos argumentos con los que algunos quieren sustentarla”. Palabra de Patxi López. Y obra: las humillantes imágenes de los presos de ETA dejaron de salpicar calles, plazas, tabernas y fiestas, la mano ancha con las manifestaciones que auspician la violencia fue menguando, y, lo más importante, la Ertzaintza ponía en marcha, al fin, una unidad específica para la lucha antiterrorista.
ETA sigue resistiéndose a dejar las armas mientras la izquierda abertzale aboga por resucitar la negociación. Pese al declive, perpetró trece atentados, dos de ellos mortales: la bomba-lapa que acabó con la vida del inspector Eduardo Puelles el 19 de junio en la localidad vizcaína de Arrigorriaga, y la que mató a dos guardias civiles en Palma de Mallorca, el 30 de julio. Horas antes de este último zarpazo, la masacre había llamado a la puerta de la casa-cuartel de Burgos, donde una furgoneta-bomba dejó 60 heridos leves. En 2009 fueron detenidas 124 personas por su presunta relación con ETA, 83 en España, 34 en Francia, una en Reino Unido, otra en Venezuela y otra en México. El aparato logístico ha sido el más vapuleado, pues la banda perdió más de una tonelada de explosivos y sus jefes, como los del aparato político, han ido cayendo como naipes: Aitor Elizaran, el relevo de Javier López Peña, Thierry, es el último gran trofeo de la caza policial contra ETA, cuya cantera también sufrió un serio revés en octubre con las detenciones de 36 miembros de Segi que preparaban el recrudecimiento de la violencia callejera, apartado en el que hubo 20 detenciones el pasado año.
La izquierda abertzale mira con pavor ese túnel que le conduce a la nada en las próximas elecciones municipales y todo indica que se limita a hacer de la necesidad virtud cuando sigue apostando por las vías políticas y democráticas a la vez que negándose a condenar la violencia. Así, el ex portavoz de Batasuna Arnado Otegi y otra decena de miembros de la cúpula de la formación ilegalizada fueron detenidos en San Sebastián el 13 de octubre por tratar de reconstruirla.
En el discurso de Nochevieja, el lehendakari se ufanó del “cambio tranquilo” que se está produciendo en el País Vasco y aseguró que la creación de empleo y la recuperación de la crisis serán los otros pilares de su acción de gobierno. Desde el PP, Basagoiti se mostró igual de satisfecho con los avances en la lucha antiterrorista que preocupado por el negro panorama laboral y económico, pero el binomio del cambio parece que goza de buena salud y las luces del día le están ganando terreno a esas sombras que siguen atormentando a la convivencia vasca mientras desfilan camino de la extinción.
El acontecimiento nunca se hubiera producido sin que las proverbiales lanzas entre PP y PSOE extramuros de Euskadi se convirtieran en cañas, de tal modo que su singularísimo pacto de gobierno permitió pasar página.
Fue precisamente tras materializarse la investidura de López, el 7 de mayo, cuando llegaba otra noticia-bomba: Juan José Ibarretxe, el hombre que llevaba la makila (vara de mando) del Gobierno de Vitoria desde hacía más de diez años, anunciaba “una nueva etapa” en su vida, dejaba la política, en un discurso de despedida a la Cámara vasca en el que se deslizaron agrios reproches. Fundamentalmente, el de la exclusión de las candidaturas proetarras de las papeletas electorales, lo que alumbró un estreno esperanzador, el de un Parlamento vasco sin representantes de Batasuna o sucedáneos. Una amputación de la representación de la soberanía popular para unos, un acto de justicia elemental para otros, una fatalidad para el PNV. “Este Gobierno es producto de una decisión judicial”, proclamó Ibarretxe, que empezó el año compartiendo banquillo con López por las conversaciones que PNV y PSE mantuvieron con Batasuna en 2006, durante el alto el fuego. Acusados de un delito de desobediencia por mantener dar cancha a la formación abertzale a pesar de su ilegalización y suspensión de actividades, todos fueron absueltos por la ausencia de acusación legítima, particular (afectados directos), en el caso, pues la Fiscalía había pedido su archivo.
Meses después, en marzo, se producía el cambio de rumbo al frente del país. “Están perdidos, no saben por dónde empezar”, decía altivo el PNV resentido tras ser desalojado del poder. Pues López lo hizo sustituyendo el ejemplar de la Biblia que siempre habían utilizado los anteriores lehendakaris por el del Estatuto al prometer su cargo bajo el árbol de Guernica. En el discurso incluyó varios versos de un poema de la Nobel polaca Wislowa Szymborska. El remate no pudo ser más elocuente: Entre sonrisas y abrazos / verás que la paz se fragua / aunque seamos distintos / cual son dos gotas de agua. Lo dejó así de claro desde el principio: la prioridad número uno del nuevo Gobierno de Vitoria es acabar con ETA. “En Euskadi, los políticos debemos deslegitimar la violencia y los falsos argumentos con los que algunos quieren sustentarla”. Palabra de Patxi López. Y obra: las humillantes imágenes de los presos de ETA dejaron de salpicar calles, plazas, tabernas y fiestas, la mano ancha con las manifestaciones que auspician la violencia fue menguando, y, lo más importante, la Ertzaintza ponía en marcha, al fin, una unidad específica para la lucha antiterrorista.
ETA sigue resistiéndose a dejar las armas mientras la izquierda abertzale aboga por resucitar la negociación. Pese al declive, perpetró trece atentados, dos de ellos mortales: la bomba-lapa que acabó con la vida del inspector Eduardo Puelles el 19 de junio en la localidad vizcaína de Arrigorriaga, y la que mató a dos guardias civiles en Palma de Mallorca, el 30 de julio. Horas antes de este último zarpazo, la masacre había llamado a la puerta de la casa-cuartel de Burgos, donde una furgoneta-bomba dejó 60 heridos leves. En 2009 fueron detenidas 124 personas por su presunta relación con ETA, 83 en España, 34 en Francia, una en Reino Unido, otra en Venezuela y otra en México. El aparato logístico ha sido el más vapuleado, pues la banda perdió más de una tonelada de explosivos y sus jefes, como los del aparato político, han ido cayendo como naipes: Aitor Elizaran, el relevo de Javier López Peña, Thierry, es el último gran trofeo de la caza policial contra ETA, cuya cantera también sufrió un serio revés en octubre con las detenciones de 36 miembros de Segi que preparaban el recrudecimiento de la violencia callejera, apartado en el que hubo 20 detenciones el pasado año.
La izquierda abertzale mira con pavor ese túnel que le conduce a la nada en las próximas elecciones municipales y todo indica que se limita a hacer de la necesidad virtud cuando sigue apostando por las vías políticas y democráticas a la vez que negándose a condenar la violencia. Así, el ex portavoz de Batasuna Arnado Otegi y otra decena de miembros de la cúpula de la formación ilegalizada fueron detenidos en San Sebastián el 13 de octubre por tratar de reconstruirla.
En el discurso de Nochevieja, el lehendakari se ufanó del “cambio tranquilo” que se está produciendo en el País Vasco y aseguró que la creación de empleo y la recuperación de la crisis serán los otros pilares de su acción de gobierno. Desde el PP, Basagoiti se mostró igual de satisfecho con los avances en la lucha antiterrorista que preocupado por el negro panorama laboral y económico, pero el binomio del cambio parece que goza de buena salud y las luces del día le están ganando terreno a esas sombras que siguen atormentando a la convivencia vasca mientras desfilan camino de la extinción.
Cronología / España
Resumen de los acontecimientos ocurridos en nuestro país a lo largo de 2010


