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La reválida del 14-M
La reválida del 14-M
El PSOE arrancó con una campaña de corte presidencialista, convirtiendo a Zapatero en el principal mensaje.
Jorge BezaresTras una legislatura marcada por la crispación, fruto del enfrentamiento del Gobierno socialista con el PP en política antiterrorista y política territorial, principalmente, Zapatero y el PSOE lograron revalidar en las elecciones generales de 2008 la victoria lograda en 2004.
En el Congreso, los socialistas obtuvieron un 43,87 por ciento de los votos y 169 escaños (cinco más que en los anteriores comicios), mientras que los populares lograron un 39,94 por ciento de los sufragios y 154 diputados (seis más). CiU mantuvo sus diez escaños, el PNV pasó de siete a seis, IU se quedó en dos (perdió tres) y ERC se dejó cinco de los ocho. Rosa Díez, de Unión Progreso y Democracia (UPyD), consiguió entrar en la Cámara Baja.
En el Senado, el PP obtuvo 101 escaños (uno menos); el PSOE, 89 (ocho más), y la Entesa Catalana de Progrés (PSC, ERC, ICV y EUiA), 12. La llave de la mayoría quedó en manos de los senadores de CiU y PNV.
Como ocurriera en 2004 con los atentados islamistas del 11-M en Madrid, la cita electorado estuvo marcada por una acción terrorista. Dos días antes de que los ciudadanos acudieran a las urnas, ETA asesinó al ex concejal socialista Isaías Carrasco en Mondragón.
Tras una precampaña eterna que aportó bien poco, y el PSOE arrancó con una campaña de corte presidencialista, convirtiendo a Zapatero en el principal mensaje. Así, desde el principio, cuando en diciembre prometió la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, el candidato socialista apareció públicamente ofertando subidas de ingresos por doquier: de hasta 850 euros para los pensionistas con cónyuges a su cargo, de hasta 700 euros para las personas viudas, de hasta 600 euros de salario mínimo interprofesional (hasta 800 euros al final de legislatura). Y una devolución de 400 euros a cada contribuyente.
El PP, con un Mariano Rajoy que acudía a la cita con una pésima valoración (en el barómetro del CIS de octubre de 2007 recibió una nota de 3,75 puntos sobre diez, por debajo de Zapatero, Gaspar Llamazares, Joseph Antoni Duran i Lleida y Josu Jon Imaz), confió en el partido y en el conjunto de su oferta. Rajoy prometió, entre otras medidas, eximir del pago del IRPF a trabajadores y pensionistas con ingresos inferiores a 16.000 euros anuales, y aumentar en 150 euros las pensiones mínimas de viudedad y jubilación a los mayores de 65 años.
En cualquier caso, el terrorismo, la economía, el empleo y la inmigración fueron los grandes temas de la campaña.
En los dos debates electorales celebrados –Aznar acabó con ellos en 1996–, Zapatero se impuso a Rajoy según todos los sondeos. Sin embargo, en el primero de ellos dio la sensación que la contienda estuvo más equilibrada, con un candidato socialista algo atropellado, mientras que en el segundo, el candidato popular se metió en la boca del lobo al cometer la torpeza de debatir con poca fortuna sobre la guerra de Irak.
Previamente, en el enfrentamiento de los dos números dos, Solbes ganó con claridad al fichaje estrella de Rajoy, Manuel Pizarro, que pecó de inexperiencia política y que transmitió menos garantías que su contrincante para capitanear una eventual situación de crisis económica.
En el Congreso, los socialistas obtuvieron un 43,87 por ciento de los votos y 169 escaños (cinco más que en los anteriores comicios), mientras que los populares lograron un 39,94 por ciento de los sufragios y 154 diputados (seis más). CiU mantuvo sus diez escaños, el PNV pasó de siete a seis, IU se quedó en dos (perdió tres) y ERC se dejó cinco de los ocho. Rosa Díez, de Unión Progreso y Democracia (UPyD), consiguió entrar en la Cámara Baja.
En el Senado, el PP obtuvo 101 escaños (uno menos); el PSOE, 89 (ocho más), y la Entesa Catalana de Progrés (PSC, ERC, ICV y EUiA), 12. La llave de la mayoría quedó en manos de los senadores de CiU y PNV.
Como ocurriera en 2004 con los atentados islamistas del 11-M en Madrid, la cita electorado estuvo marcada por una acción terrorista. Dos días antes de que los ciudadanos acudieran a las urnas, ETA asesinó al ex concejal socialista Isaías Carrasco en Mondragón.
Tras una precampaña eterna que aportó bien poco, y el PSOE arrancó con una campaña de corte presidencialista, convirtiendo a Zapatero en el principal mensaje. Así, desde el principio, cuando en diciembre prometió la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, el candidato socialista apareció públicamente ofertando subidas de ingresos por doquier: de hasta 850 euros para los pensionistas con cónyuges a su cargo, de hasta 700 euros para las personas viudas, de hasta 600 euros de salario mínimo interprofesional (hasta 800 euros al final de legislatura). Y una devolución de 400 euros a cada contribuyente.
El PP, con un Mariano Rajoy que acudía a la cita con una pésima valoración (en el barómetro del CIS de octubre de 2007 recibió una nota de 3,75 puntos sobre diez, por debajo de Zapatero, Gaspar Llamazares, Joseph Antoni Duran i Lleida y Josu Jon Imaz), confió en el partido y en el conjunto de su oferta. Rajoy prometió, entre otras medidas, eximir del pago del IRPF a trabajadores y pensionistas con ingresos inferiores a 16.000 euros anuales, y aumentar en 150 euros las pensiones mínimas de viudedad y jubilación a los mayores de 65 años.
En cualquier caso, el terrorismo, la economía, el empleo y la inmigración fueron los grandes temas de la campaña.
En los dos debates electorales celebrados –Aznar acabó con ellos en 1996–, Zapatero se impuso a Rajoy según todos los sondeos. Sin embargo, en el primero de ellos dio la sensación que la contienda estuvo más equilibrada, con un candidato socialista algo atropellado, mientras que en el segundo, el candidato popular se metió en la boca del lobo al cometer la torpeza de debatir con poca fortuna sobre la guerra de Irak.
Previamente, en el enfrentamiento de los dos números dos, Solbes ganó con claridad al fichaje estrella de Rajoy, Manuel Pizarro, que pecó de inexperiencia política y que transmitió menos garantías que su contrincante para capitanear una eventual situación de crisis económica.
Cronología de España
Resumen de los acontecimientos ocurridos en nuestro país a lo largo de 2009


