- Anuario Joly Andalucia 2011
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- Baloncesto con mayúsculas en Andalucía
Baloncesto con mayúsculas en Andalucía
Baloncesto
Baloncesto con mayúsculas en Andalucía
Llega un momento en el que no todo el crecimiento del baloncesto se puede sustentar en el apoyo de una caja de ahorros
José Manuel Olías
En la última década, hablar del baloncesto andaluz al máximo nivel era hablar del Unicaja. A finales de los 90, el entonces Caja San Fernando discutía la primacía malagueña, Sevilla también era capital en el mundo de la canasta. Se jugaron dos finales de ACB, una de Copa, dos Euroligas.
La llegada del siglo XXI significó la caída sevillana y el fulgurante ascenso malagueño. El Unicaja juega 10 Euroligas seguidas, un hito, y el ahora Cajasol pelea con encono por volver a la élite. Lo consiguió en 2010, volvió a pisar terrenos vedados en los últimos años. Jugó la Copa del Rey y compitió hasta el final con el todopoderoso Barcelona. Alcanzó los play offs y peleó con máxima dignidad con el Real Madrid en los cuartos de final, con oportunidad para eliminar al equipo de Messina en San Pablo, que no se consumó. El eje Málaga-Sevilla no debe pasar por alto a Granada, donde el baloncesto ha sido máximo exponente del deporte local hasta la irrupción del equipo de fútbol con el ascenso a la Liga Adelante. Los problemas económicos amenazan un proyecto que tenía buena pinta, que ha cortejado con el acceso a la Copa del Rey y los play- off, aunque no se ha consumado nunca ese paseo con los mejores que ha merecido por su constancia. Abandonó 2010 en puestos de descenso a la Adecco Oro y con malas perspectivas monetarias, impagos acumulados y un panorama sombrío. Se celebró el regreso del Cajasol a la élite, pero fue el Unicaja, de nuevo, quien llegó más lejos en la ACB.
Como ha sucedido en nueve de las 10 últimas temporadas, semifinales de la Liga, una constancia que le ha hecho acreedor a una licencia permanente en la Euroliga, la competición que reúne a los 24 mejores equipos del continente. Rectificó el equipo de Aíto una marcha errante con dos excelentes meses finales de competición. Liquidó al Power Electronics en cuartos de final arrebatándole el factor cancha en cuartos de final. Dowdell, uno de los numerosos temporeros que pasó por Málaga durante el año, selló una canasta decisiva para ganar en La Fuente de San Luis. Después se compitió en semifinales con el Barcelona, pero el campeón de Europa fue una muralla demasiado alta. En un momento difícil en la sociedad en general, también en el baloncesto, el apoyo de las cajas de ahorro se ha convertido, lo son desde hace décadas, en un pilar fundamental para el desarrollo del baloncesto. Pocos deportes transmiten los valores que difunde la pelota naranja y a ello se aferran como vehículo para comunicarlos. Pero llega un momento en el que no todo el crecimiento se puede sustentar en el apoyo de la casa matriz. Lo experimentan Unicaja y Cajasol que buscan otras vías para financiarse y seguir creciendo.
Juegan en Europa el equipo malagueño y el sevillano. Por ejemplo, los costes de los viajes al exterior pueden llegar a 300.000 si se alcanzan instancias avanzadas de la competición. No todo se lo llevan los sueldos de los jugadores, sobredimensionados en épocas de bonanza. Quedan fronteras por explorar en el baloncesto andaluz. Por ejemplo, alcanzar la NBA. El granadino Pablo Aguilar, que estuvo jugando en las ligas de verano y se postuló para salir en el draft de 2011, su año natural para ser elegido por alguna franquicia. Ya antes, el linense Sergio Sánchez estuvo con los Celtics en una de ellas y se rumoreó el interés de varias franquicias por Carlos Cabezas, no consumado. Es una de las últimas fronteras que le quedan por derribar a un baloncesto que ha sido campeón del mundo, campeón de Europa y subcampeón olímpico en las figuras de Berni Rodríguez, Carlos Cabezas y Felipe Reyes. Vienen por detrás más valores que pueblan las selecciones de las categorías inferiores de una Federación Española que preside otro andaluz, el sevillano José Luis Sáez. Hay un hueco importante, es verdad, detrás de los tres adalides del baloncesto andaluz. Sólo el Clínicas Rincón Axarquía, filial del Unicaja, milita en la segunda categoría. Nutre de jugadores al primer equipo, pero se echa en falta representantes de otras provincias. En su momento, en el Campo de Gibraltar hubo un movimiento serio, con Algeciras y Los Barrios en Liga LEB. El segundo estuvo muchos años en la categoría, pero acabó devorado por los problemas económicos cuando el Ayuntamiento dejó de aportar todo. También en Huelva hubo en su día un equipo en la élite, en Córdoba se cortejó con el ascenso a la ACB. Queda poco de aquellos ilusionantes proyectos. Ahora en Almería, en Tíjola, también germina un proyecto interesante que es el orgullo de un pueblo y que transita en la tercera categoría. En fin, hay canastas en cada capital de provincia y en cada ciudad, pero siempre se puede crecer un poco más. A la élite se llega desde la base. Unicaja, Cajasol y CB Granada son la cabeza, pero por detrás deben aterrizar nuevos proyectos.
En la última década, hablar del baloncesto andaluz al máximo nivel era hablar del Unicaja. A finales de los 90, el entonces Caja San Fernando discutía la primacía malagueña, Sevilla también era capital en el mundo de la canasta. Se jugaron dos finales de ACB, una de Copa, dos Euroligas.
La llegada del siglo XXI significó la caída sevillana y el fulgurante ascenso malagueño. El Unicaja juega 10 Euroligas seguidas, un hito, y el ahora Cajasol pelea con encono por volver a la élite. Lo consiguió en 2010, volvió a pisar terrenos vedados en los últimos años. Jugó la Copa del Rey y compitió hasta el final con el todopoderoso Barcelona. Alcanzó los play offs y peleó con máxima dignidad con el Real Madrid en los cuartos de final, con oportunidad para eliminar al equipo de Messina en San Pablo, que no se consumó. El eje Málaga-Sevilla no debe pasar por alto a Granada, donde el baloncesto ha sido máximo exponente del deporte local hasta la irrupción del equipo de fútbol con el ascenso a la Liga Adelante. Los problemas económicos amenazan un proyecto que tenía buena pinta, que ha cortejado con el acceso a la Copa del Rey y los play- off, aunque no se ha consumado nunca ese paseo con los mejores que ha merecido por su constancia. Abandonó 2010 en puestos de descenso a la Adecco Oro y con malas perspectivas monetarias, impagos acumulados y un panorama sombrío. Se celebró el regreso del Cajasol a la élite, pero fue el Unicaja, de nuevo, quien llegó más lejos en la ACB.
Como ha sucedido en nueve de las 10 últimas temporadas, semifinales de la Liga, una constancia que le ha hecho acreedor a una licencia permanente en la Euroliga, la competición que reúne a los 24 mejores equipos del continente. Rectificó el equipo de Aíto una marcha errante con dos excelentes meses finales de competición. Liquidó al Power Electronics en cuartos de final arrebatándole el factor cancha en cuartos de final. Dowdell, uno de los numerosos temporeros que pasó por Málaga durante el año, selló una canasta decisiva para ganar en La Fuente de San Luis. Después se compitió en semifinales con el Barcelona, pero el campeón de Europa fue una muralla demasiado alta. En un momento difícil en la sociedad en general, también en el baloncesto, el apoyo de las cajas de ahorro se ha convertido, lo son desde hace décadas, en un pilar fundamental para el desarrollo del baloncesto. Pocos deportes transmiten los valores que difunde la pelota naranja y a ello se aferran como vehículo para comunicarlos. Pero llega un momento en el que no todo el crecimiento se puede sustentar en el apoyo de la casa matriz. Lo experimentan Unicaja y Cajasol que buscan otras vías para financiarse y seguir creciendo.
Juegan en Europa el equipo malagueño y el sevillano. Por ejemplo, los costes de los viajes al exterior pueden llegar a 300.000 si se alcanzan instancias avanzadas de la competición. No todo se lo llevan los sueldos de los jugadores, sobredimensionados en épocas de bonanza. Quedan fronteras por explorar en el baloncesto andaluz. Por ejemplo, alcanzar la NBA. El granadino Pablo Aguilar, que estuvo jugando en las ligas de verano y se postuló para salir en el draft de 2011, su año natural para ser elegido por alguna franquicia. Ya antes, el linense Sergio Sánchez estuvo con los Celtics en una de ellas y se rumoreó el interés de varias franquicias por Carlos Cabezas, no consumado. Es una de las últimas fronteras que le quedan por derribar a un baloncesto que ha sido campeón del mundo, campeón de Europa y subcampeón olímpico en las figuras de Berni Rodríguez, Carlos Cabezas y Felipe Reyes. Vienen por detrás más valores que pueblan las selecciones de las categorías inferiores de una Federación Española que preside otro andaluz, el sevillano José Luis Sáez. Hay un hueco importante, es verdad, detrás de los tres adalides del baloncesto andaluz. Sólo el Clínicas Rincón Axarquía, filial del Unicaja, milita en la segunda categoría. Nutre de jugadores al primer equipo, pero se echa en falta representantes de otras provincias. En su momento, en el Campo de Gibraltar hubo un movimiento serio, con Algeciras y Los Barrios en Liga LEB. El segundo estuvo muchos años en la categoría, pero acabó devorado por los problemas económicos cuando el Ayuntamiento dejó de aportar todo. También en Huelva hubo en su día un equipo en la élite, en Córdoba se cortejó con el ascenso a la ACB. Queda poco de aquellos ilusionantes proyectos. Ahora en Almería, en Tíjola, también germina un proyecto interesante que es el orgullo de un pueblo y que transita en la tercera categoría. En fin, hay canastas en cada capital de provincia y en cada ciudad, pero siempre se puede crecer un poco más. A la élite se llega desde la base. Unicaja, Cajasol y CB Granada son la cabeza, pero por detrás deben aterrizar nuevos proyectos.


