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- ¡Gooooooool de Iniesta!
¡Gooooooool de Iniesta!
¡Gooooooool de Iniesta!
Aquel día, un deportista alejado de todos los estereotipos de la egolatría, daba una felicidad extrema a este país
Francisco José Ortega Redactor jefe de la sección de Deportes
El 11 de julio de 2010 quedará escrito con tinta indeleble en todos los anales de la historia del deporte español. Ese día, apenas a unos metros del famoso suburbio de Soweto, en Sudáfrica, un deportista alejado de todos los estereotipos de la egolatría proporcionaba una felicidad extrema a este país, a andaluces, madrileños, castellanos, extremeños, gallegos, manchegos, navarros, aragoneses, valencianos, mallorquines, canarios, cántabros, asturianos e incluso, por qué no decirlo, a catalanes y vascos. Cuando Andrés Iniesta disparó con su pierna derecha y superó al guardameta holandés Stekelenburg en plena prórroga todo el país explotó de júbilo. España se había proclamado, por primera vez, campeona del mundo en el deporte que apasiona a tres cuartas partes, por no exagerar, de su población.
Los componentes de aquella selección tienen ya un lugar selecto en ese olimpo particular de cada aficionado y en la misma figuraban tres futbolistas andaluces, nacidos en la provincia de Sevilla. Allí estuvieron Sergio Ramos, Jesús Navas y Marchena. Probablemente, no tuvieran el fulgor de otras figuras, como Xavi, Iniesta, Villa o Casillas, pero los tres tuvieron también su aportación en un éxito extensible a un malagueño, Fernando Hierro, que ejercía como director deportivo del combinado. Antes de derrotar a Holanda por 1-0 en la final, los españoles habían protagonizado un campeonato de menos a más para ir superando sucesivamente a Honduras, Chile, Portugal, Paraguay y Alemania después de haber caído en el primer partido frente a Suiza. El título de campeona mundial de fútbol, tantos años esperado, se come, probablemente, al resto de gestas del año, pero fue un curso especialmente productivo para los deportistas españoles. No en vano, Rafael Nadal acababa como número uno del tenis mundial después de recuperar su título de Roland Garros y añadirle a su ya maravilloso currículo Wimbledon y el Open USA. Tres de los cuatro Grand Slam que distinguen a las superestrellas del tenis. Sólo le faltó Australia para hacer más historia si cabe.
Donde no faltó absolutamente nada fue en el motociclismo, ya que los pilotos españoles coparon los tres campeonatos universales que se ponen en juego. Particularmente rimbombante fue el estreno del balear Jorge Lorenzo en la categoría reina de MotoGP. Su superioridad fue incuestionable y hasta el intocable Valentino Rossi, por mucho que se viera afectado por una lesión, se tuvo que rendir a ella. Al podio imaginario también subieron los catalanes Toni Elías, campeón en el primer año de Moto2 tras sustituir a los 250cc, y Marc Márquez, un jovencito que aún no había llegado a la mayoría de edad cuando se hacía con el título de 125cc. También lucía con luz propia un Pau Gasol absolutamente estelar en el segundo anillo conquistado desde que llegara a los Lakers de Los Ángeles. El último partido de la serie final contra Boston Celtics probablemente sea uno de los mejores de la historia de la NBA y en él tuvo Gasol una participación brillante, que llevó a su equipo hasta el título tras superar incluso a la estrella Kobe Bryant. El ala-pívot catalán renunció posteriormente a jugar con la selección en el Mundobásket, y bien que se notó su ausencia con la eliminación ante Serbia. Además, Contador volvía a conquistar el Tour de Francia por tercera vez en su incipiente carrera, aunque ésta amenaza con verse truncada con un positivo por clembuterol bastante polémico y que fue una de las manchas en este extraordinario año del deporte español. La otra, sin duda, fue la Operación Galgo que sacudía el 9 de diciembre todas las estructuras del deporte español en este venturoso 2010.
Llevarse por delante nada más y nada menos que a Marta Domínguez, considerada como la mejor atleta de la historia, que ha sido acusada incluso de tráfico de sustancias prohibidas, le dio una repercusión mediática al caso que superó hasta la Operación Puerto, la otra gran investigación contra el dopaje en España. Y los personajes coinciden en muchos casos, pues también está metido de lleno el médico canario Eufemiano Fuentes y hasta un ex ciclista de montaña, Alberto León, que tristemente se suicidó semanas después. Sí aparecen otros gurús del atletismo, particularmente Pascua Piqueras, uno de los más reputados entrenadores que, al parecer, fue cogido con las manos en la masa cuando preparaba una autotransfusión de sangre para el campeón europeo de cross, Bezabeh, un etíope nacionalizado español. Es la parte más nauseabunda del deporte, por mucho que esto tenga también una elevada carga de hipocresía cuando todos se echan las manos a la cabeza ante una situación que es conocida en muchísimos de los casos. Sólo como nexo de unión se puede ir desde aquí hasta los éxitos andaluces, que también los hubo y muy importantes. El mayor de ellos tal vez fuera el del nadador cordobés Rafa Muñoz, que se proclamaba campeón de Europa en los 50 metros mariposa en Budapest el 10 de agosto, ni siquiera una semana después de que la Federación Internacional de Natación (FINA) decidiera absolverlo en un procedimiento por supuesto dopaje que podía haberlo conducido a una sanción de dos años. Todo se debía no a un positivo sino a que no había comunicado su paradero a la Agencia Municipal Antidopaje en el mes de mayo. Finalmente, se tuvo en cuenta como eximente el cuadro depresivo que había padecido el nadador cordobés en esas fechas y se le permitió nadar en el Europeo para que se proclamara campeón como una tremenda brillantez con un crono de 23.17.
No fue la única medalla para un andaluz en estos campeonatos europeos, ya que la malagueña Duane da Rocha se hacía con el bronce en los 200 espaldas con 2.10.46. También merece una mención especial la windsurfista sevillana Blanca Manchón, elegida como la mejor regatista femenina del mundo en la gala realizada por la Federación Internacional de Vela en Atenas. Blanca Manchón coronaba de esta manera una temporada espectacular en la que fue capaz de lograr la doble corona de ganar la Copa del Mundo de la clase olímpica RS:X y también la medalla de oro del Mundial disputado en la ciudad danesa de Kerteminde. Y el repaso a los éxitos de este curso se puede cerrar tal y como se empezó. Se vuelve al fútbol, se pasa de la selección a los clubes y nos topamos con que el Sevilla Fútbol Club volvió a conquistar una Copa del Rey, la segunda del siglo XXI para sus vitrinas. Lo hizo el 19 de mayo en el Camp Nou, una sede elegida con cierta polémica debido a que estaba muchísimo más cerca del rival, el Atlético de Madrid. Pero los sevillistas fueron claramente mejores en la final, se impusieron por un rotundo 2-0 y los autores de los goles, Diego Capel y Jesús Navas, se encargaron de cargar de simbología canterana el primer título después de la muerte de Antonio Puerta. Se completaba de esa forma una temporada algo irregular de este Sevilla, un equipo, sin embargo, que también fue capaz de acabar en el cuarto lugar de la Liga y alcanzar la clasificación para la previa de la Champions gracias a un gol sobre la hora del joven Rodri cuando ya se descorchaba el champán en Mallorca. Después el Sporting de Braga impediría en verano que los nervionenses llegaran a la fase de grupos en la principal decepción del año. 2010 pasará a la historia, sin duda alguna. Pudo ser aún mejor si Fernando Alonso no hubiera desaprovechado la oportunidad de volver a ser campeón del mundo en Dubai, en un gran Premio en el que lo hundió la estrategia marcada desde Ferrari. Pero aquel gol de Iniesta todo lo tapa, España fue campeona del mundo de fútbol, nada más y nada menos.


