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Contador pudo con enemigos esperados e inesperados
Ciclismo
Contador pudo con enemigos esperados e inesperados
El de Pinto fue el más fuerte, y ni siquiera necesitó el apoyo de su equipo, roto por el frente abierto entre el español y Lance Armstrong
Daniel LagosEl ciclismo volvió a ser un escenario de éxitos para el deporte español. Una figura brilló con más fuerza que las demás, un Alberto Contador que había maravillado al mundo las dos anteriores temporadas y llegaba dispuesto a quitarse la espina de su no participación en el Tour de Francia de 2008. De esta forma inició la campaña marcando con una gran cruz roja en el calendario la cita gala, la ronda ciclista que sigue reinando en prestigio y popularidad pese a las cada vez más numerosas apariciones del incontrolado dopaje.
Contador repetía con Astana, equipo que anunciaba ante el estupor de la afición ciclista el regreso de Lance Armstrong al panorama deportivo. El hombre de los siete Tour de Francia volvía con la firme intención de seguir siendo un ganador y las chispas no tardaron en aparecer cuando el madrileño y el estadounidense se sentían líderes del cuadro kazajo. El Giro de Italia iniciaba la serie de las grandes rondas con la presencia del norteamericano, que simplemente acudió con el objetivo de rodarse al tiempo que el ruso Denis Menchov arrasaba con el triunfo más importante de su carrera. Más tarde, en el Tour, acusaría ese gran esfuerzo. Carlos Sastre, anterior ganador del Tour, fue el mejor español en una ronda italiana con mucha presencia local en los primeros puestos.
Se presentaba el Tour con más dudas de las inicialmente propuestas. El enfrentamiento deportivo entre Armstrong y Contador no era el único marco previo de la cita gala. Alejandro Valverde, suspendido por el Comité Olímpico Italiano, se quedaba sin participar y dejaba en cuadro al Caisse d’Épargne, mientras que los favoritos incluían en su elenco a nombres como el renacido Ivan Basso, los hermanos Schleck o el alemán Andreas Kloden. El resultado fue diferente al esperado: Contador peleó contra todos sus rivales, incluyendo a los grandes corredores de Astana, Leipheimer y Kloden, que unían fuerzas para posibilitar un nuevo triunfo de Armstrong en el podio de los Campos Elíseos. Pero el de Pinto fue el más fuerte y ni siquiera necesitó el apoyo de su equipo, roto por el frente abierto entre los dos ciclistas.
El principal enemigo de Contador se personificó en Andy Schleck, el más regular en la montaña, ayudado por su hermano Frank en su intento de asaltar el dominio de Astana. Dos victorias de etapa coronaron el excelente palmarés del joven madrileño, que ganaba su segundo Tour de Francia y demostraba ser el más fuerte del pelotón internacional pese a tener a sus enemigos en casa. El propio Lance Armstrong admitiría más tarde que no tenía nada que hacer ante el poderío de Contador, aunque se citó con él para un Tour 2010 en el que ya no compartirán compañeros.
El Tour de los españoles no quedó ahí. Tres victorias de etapa se unieron a la demostración de fuerzas de Contador. Luis León Sánchez la logró con una muestra de fuerza tras una escapada, Astarloza subió al cielo para meses más tarde ser suspendido por dopaje en una nueva aparición del fenómeno más triste de este deporte. Juanma Gárate, por su parte, llegaba a la gloria con un histórico triunfo en el Mont Ventoux.
Tras la cita más importante del año, la Vuelta a España deparó menos espectáculo del esperado. Valverde se paseó sin necesitar para ello desplegar síntomas de superioridad. Sin rivales y sin fuerzas, el murciano sólo tuvo que vigilar su espalda para coronarse con su primera Vuelta. Más tarde, en el Campeonato del Mundo, en la ciudad suiza de Mendrisio, Cadel Evans se llevaba el merecido premio de un trabajo excepcional mientras Joaquín Purito Rodríguez lograba la medalla de bronce para el equipo español. No hubo momento de 2009 en que los españoles estuvieran ausentes. Aunque Contador, una vez más, brilló por encima del resto de triunfadores.
Contador repetía con Astana, equipo que anunciaba ante el estupor de la afición ciclista el regreso de Lance Armstrong al panorama deportivo. El hombre de los siete Tour de Francia volvía con la firme intención de seguir siendo un ganador y las chispas no tardaron en aparecer cuando el madrileño y el estadounidense se sentían líderes del cuadro kazajo. El Giro de Italia iniciaba la serie de las grandes rondas con la presencia del norteamericano, que simplemente acudió con el objetivo de rodarse al tiempo que el ruso Denis Menchov arrasaba con el triunfo más importante de su carrera. Más tarde, en el Tour, acusaría ese gran esfuerzo. Carlos Sastre, anterior ganador del Tour, fue el mejor español en una ronda italiana con mucha presencia local en los primeros puestos.
Se presentaba el Tour con más dudas de las inicialmente propuestas. El enfrentamiento deportivo entre Armstrong y Contador no era el único marco previo de la cita gala. Alejandro Valverde, suspendido por el Comité Olímpico Italiano, se quedaba sin participar y dejaba en cuadro al Caisse d’Épargne, mientras que los favoritos incluían en su elenco a nombres como el renacido Ivan Basso, los hermanos Schleck o el alemán Andreas Kloden. El resultado fue diferente al esperado: Contador peleó contra todos sus rivales, incluyendo a los grandes corredores de Astana, Leipheimer y Kloden, que unían fuerzas para posibilitar un nuevo triunfo de Armstrong en el podio de los Campos Elíseos. Pero el de Pinto fue el más fuerte y ni siquiera necesitó el apoyo de su equipo, roto por el frente abierto entre los dos ciclistas.
El principal enemigo de Contador se personificó en Andy Schleck, el más regular en la montaña, ayudado por su hermano Frank en su intento de asaltar el dominio de Astana. Dos victorias de etapa coronaron el excelente palmarés del joven madrileño, que ganaba su segundo Tour de Francia y demostraba ser el más fuerte del pelotón internacional pese a tener a sus enemigos en casa. El propio Lance Armstrong admitiría más tarde que no tenía nada que hacer ante el poderío de Contador, aunque se citó con él para un Tour 2010 en el que ya no compartirán compañeros.
El Tour de los españoles no quedó ahí. Tres victorias de etapa se unieron a la demostración de fuerzas de Contador. Luis León Sánchez la logró con una muestra de fuerza tras una escapada, Astarloza subió al cielo para meses más tarde ser suspendido por dopaje en una nueva aparición del fenómeno más triste de este deporte. Juanma Gárate, por su parte, llegaba a la gloria con un histórico triunfo en el Mont Ventoux.
Tras la cita más importante del año, la Vuelta a España deparó menos espectáculo del esperado. Valverde se paseó sin necesitar para ello desplegar síntomas de superioridad. Sin rivales y sin fuerzas, el murciano sólo tuvo que vigilar su espalda para coronarse con su primera Vuelta. Más tarde, en el Campeonato del Mundo, en la ciudad suiza de Mendrisio, Cadel Evans se llevaba el merecido premio de un trabajo excepcional mientras Joaquín Purito Rodríguez lograba la medalla de bronce para el equipo español. No hubo momento de 2009 en que los españoles estuvieran ausentes. Aunque Contador, una vez más, brilló por encima del resto de triunfadores.


