- Anuario Joly Andalucia 2011
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Nombres propios
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Los protagonistas del panorama cultural en 2008.
Jesús Arias
Culturalmente agitado y vitalmente despierto, el año comenzó, como es habitual, con la concesión del Premio Nadal, un premio Nadal que resultaría trágico a la postre, ya que su ganador, Francisco Casavella (1), que había conseguido el galardón por su libro Lo que sé de los vampiros, murió repentinamente, a los 45 años, en el mes de diciembre. Sólo pudo saborear brevemente su reinado literario. Por lo demás, el año deparó no muchas sorpresas respecto a los demás galardones: Fernando Savater (2) conquistó el Premio Planeta con La hermandad de la buena suerte, Juan José Millás (3) se alzó con el Premio Nacional de Narrativa por El Mundo y Joan Margarit obtuvo en Nacional de poesía por Casa de Misericordia. Juan Marsé (4), un eterno candidato al Premio Cervantes, logró finalmente el reconocimiento a su labor dentro de las letras españolas. El Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana recayó en Pablo García Baena. Sí fue una sorpresa, en cambio, la concesión del Premio Nobel de Literatura al escritor francés Jean-Marie Le Clézio (5), un autor apenas conocido en España, aunque avalado por una intensa trayectoria creativa en su país.
El año sirvió para dar a luz algunos libros de gran interés entre los lectores y la crítica. Un autor sueco, Stieg Larsson (6), un escritor hasta ahora desconocido y fallecido en 2004, irrumpió de pronto en el mercado español con dos libros: Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Otros libros que prendieron rápidamente entre los amantes de la lectura fueron Chesil Beach, de Ian McEwan (7), Todos los cuentos, de Cristina Fernández Cubas (8), El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti, de Mario Vargas Llosa (9), o En el café de la juventud perdida, de Patrick Modiano.

No faltó de nuevo un best-seller, El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón (10). También tuvo su impacto Un día de cólera, el nuevo libro de Arturo Pérez Reverte inspirado en los sucesos del 2 de Mayo de 1808, jornada histórica de la que se cumplía el bicentenario. Si bien el libro fue publicado a finales de 2007, se encaramó a las listas de éxitos a comienzos de año.
El 2 de Mayo dio bastante juego cultural en 2008. Aparte de la magna exposición que se organizó en Madrid con motivo de la efeméride, la revuelta de los españoles contra el ejército de Napoleón sirvió como base de inspiración a José Luis Garci (11) en su nueva película, Sangre de mayo. Las efemérides y los regresos de viejos personajes fueron los que alimentaron algunas de las películas del año. Steven Spielberg (12) recuperó a Indiana Jones, ahora ya con más de sesenta años, para la película Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Por su parte, Sylvester Stallone (13) volvió a dar vida y locura a uno de sus personajes más emblemáticos con el filme John Rambo. Otro de los filmes que despertaron más interés fue Sexo en Nueva York: la película, de Michael Patrick King.
Pero, sin duda, los grandes hitos cinematográficos del año fueron la concesión del Globo de Oro al mejor actor y el Oscar a Javier Bardem (14). Un Javier Bardem absolutamente pletórico en su papel de psicópata asesino en No es país para viejos, de los hermanos Cohen, que sería, además, protagonista tremendo de la incursión de Woody Allen en su aventura española con Vicky Cristina Barcelona, con un reparto de lujo: Scarlett Johanson, Penélope Cruz y Bardem. La película resultó extraña y controvertida para el público español, pero le abrió las puertas a Penélope Cruz en su candidatura a mejor actriz secundaria en los Oscar de 2009. Otro de los grandes impactos cinematográficos del año fue Che. El argentino, de Steven Sodebergh, con un soberbio Benicio del Toro (15) en el papel del guerrillero revolucionario.
Los girasoles ciegos, de José Luis Cuerda (16), fue tal vez la película de mayor impacto nacional.

El cine español muestra cada vez mejor salud con películas como Los crímenes de Oxford, de Álex de la Iglesia (17), Clandestinos, del malagueño Antonio Hens, Diario de una ninfómana de Christian Molina, Retorno a Hansala, de la granadina Chus Gutiérrez o Camino, la terrible y controvertida cinta de Javier Fesser (18). Otra iniciativa interesante fue la producción de Antonio Banderas de la película El lince perdido, una animación de una empresa granadina, Kandor Graphics.
En cuanto a galardones, en los Premios Goya de Cine arrasó el filme La soledad, que se llevó al galardón a la mejor película, al mejor director, Jaime Rosales (19), y al mejor actor revelación, José Luis Torrijo. Por lo demás, las películas que se repartieron casi todos los premios fueron El orfanato, de Juan Antonio Bayona, Siete mesas de billar francés, de Gracia Querejeta (20), Las trece rosas, de Emilio Martínez-Lázaro o Bajo las estrellas, de Félix Viscarret.
En el aspecto musical, el año fue también un año de retornos. Los Rolling Stones (21), que se habían paseado por los escenarios españoles en 2007, se pasaron al celuloide de la mano de Martin Scorsesse (21) en la película Shine a light, un documental sobre una actuación de la banda en Nueva York. Ello les sirvió también para editar un nuevo disco con el mismo nombre y un enésimo concierto en directo. Y otra banda mítica, AC/DC, regresó al mundo discográfico con un trabajo de poderío, Black ice, que les abría las puertas para una gira mundial en 2009. Junto a ellos, los también legendarios Guns 'n' Roses volvían tras años de silencio con Chinese democracy.
El año 2008 deparó algunas sorpresas musicales. Al impacto que había causado el año anterior la irrupción de la alocada y peligrosa Amy Winehouse (22) vino a añadírsele ahora la presencia de otra joven damisela del soul, Duffy (23), que publicó su disco Rockferry y encandiló a las masas. También encandilaron a las masas, aunque por otro motivo, los viejos componentes de Queen que decidieron volver a reunirse para grabar un nuevo disco con la voz, ahora, de Paul Rodgers, tremendo cantante pero que no puede hacer que se olvide la voz de Freddie Mercury. El disco, The Cosmos rocks, pasó un poco sin pena ni gloria. Lo mismo sucedería con Music of the Spheres, la nueva entrega, esta vez sinfónica, de Mike Oldfield (24). Mejor suerte corrieron los británicos Oasis, que retornaron con Dig out your soul y empezaron a encaramarse a todo tipo de premios. The Verve, con Forth, y The Offspring, con Rise and fall, rage and grace, hicieron otro tanto. Nine Inch Nails, por su parte, volvieron a sorprender con The slip.

En cuanto al pop y el rock nacional, 2008 contempló el retorno a los discos y las giras de Manolo García (25), con su disco Saldremos a la lluvia, que sirvió para que volviese a seguirle su incondicional legión de fans, mientras que Miguel Ríos abordaba un nuevo reto al cantar versiones de grupos españoles que le gustan en su trabajo Solo o en compañía de otros, y José Ignacio Lapido publicaba otra buena colección de canciones en Cartografía. Enrique Bunbury (26), por su parte, volvía a las andadas en solitario tras su regreso a los Héroes del Silencio con el disco Hellville de Luxe. En lo anecdótico, una de las cosas que más dieron que hablar fue la sustitución de Amaia Montero, en la Oreja de Van Gogh, por la de una voz casi clónica, la de Leire Martínez (27), que enseguida se hizo con el favor de los fans.
Entre los hechos más llamativos del año tuvo lugar la celebración, en Madrid, del festival Rock in Río, que contó con la participación de Amy Winehouse, los Sex Pistols en su estado más puro, y The Police, que ejercieron de estrellas absolutas. Otro grande que visitó el país fue Leonard Cohen (28) quien, en Benicassim, se reencontró con su viejo amigo, el cantaor granadino Enrique Morente (29), envuelto en esos momentos en la recuperación de su disco Omega, junto a Lagartija Nick, y recién salido de su último trabajo, Pablo de Málaga, inspirado en Pablo Picasso. Y si salen a colación los pintores, el que más llamó la atención en todo el año fue Miquel Barceló (30) y la creación de su famosa cúpula, a petición del Gobierno español, en el Palacio de la ONU en Ginebra. Controversia por el dinero invertido en el trabajo y nuevo rifi-rafe político.
Fue un año culturalmente interesante, pero también triste. Nada más comenzar el año fallecía Pepín Bello (31), el último miembro de la Generación del 27 y uno de los grandes amigos de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Un día después, el 12 de enero, moría Ángel González (32), una de las grandes voces de la poesía español, un hombre muy ligado a las tierras andaluzas.

También desaparecía uno de los grandes mitos del ajedrez, el controvertido Bobby Fischer (33), que pasó del éxito a la más absoluta indigencia.
Una muerte sorprendente por lo temprana e inesperada fue la de Heath Ledger (34), el famoso cowboy de Brokeback Montain y que había hecho un soberbio papel en la última entrega de Batman: el Caballero Oscuro. Tenía 29 años. Otra muerte que produjo sorpresa fue la del director español Carlos Aured. Y una que trajo a la mente viejos recuerdos de los años de la psicodelia y el verano del amor fue la del Maharishi Mahesh Yogi, aquel famoso gurú hindú que encandiló a The Beatles.
Roy Scheider (35), el actor que protagonizó Tiburón, de Steven Spielberg, fallecía el 10 de febrero a los 76 años. Unos días después, moría el pianista español Miguel Zanetti. El 23 de febrero dejaba de existir el escritor nonagenario Josep Palau y Fabre (36), una de las grandes plumas del país. En marzo fallecerían Mickey Dread, famoso músico jamaicano de reggae e inspirador de la banda británica The Clash, Arthur C. Clarke, el autor de ciencia-ficción en que se inspiró Stanley Kubrick para filmar 2001: Una odisea espacial, Cachao López, el músico y compositor cubano al que Andy García filmó un documental y Rafael Azcona, el gran guionista español. No serían los únicos: en días posteriores dejarían de existir el actor Richard Widmark (37) y la bailarina y coreógrafa Pilar López Júlvez, hermana de la cantante La Argentinita, la que fuese la amante del torero Ignacio Sánchez Mejías.
En abril fallecía Charlton Heston (38), uno de los grandes mitos de Hollywood que en los últimos años de su vida había echado por tierra su imagen en su demencial defensa de las armas de fuego en Estados Unidos. Otro gran actor y director, Sydney Pollack (39), moría el 26 de mayo. Con él se perdía una de las grandes referencias del cine mundial.
En 2008 nos dejaron también el diseñador Yves Saint Laurent (40), el músico Bo Diddley, que tanto inspiró a bandas como The Rolling Stones o The Beatles, el actor Mel Ferrer, quien fuese esposo de Audrey Hepburn, y el director de cine italiano Dino Risi.

Ramón Tamayo, el productor teatral español, fue otra de las pérdidas del año, como lo fueron las del poeta Sergio Algora, muerto a los 39 años, el saxofonista estadounidense Johnny Griffin (41), el director de cine egipcio Youssef Gabril Chahine y el director de orquesta alemán Horst Stein.
El verano sería aciago, puesto que perdieron la vida el escritor Leopoldo Alas (42), el premio Nobel de Literatura ruso Alexander Solzhenitsyn (43), el compositor y cantante norteamericano Isaac Hayes, el escritor y guionista Isaac Montero y el ex teclista de Pink Floyd, Richard Wright. Impactantes también fueron la muerte del director de cine español Pedro Masó (44), del actor Paul Newman (45), que dejó un enorme vacío en Hollywood, y del coreógrafo y bailarín cordobés Mario Maya (46). Su pérdida llenó de luto el flamenco andaluz.
Guillaume Depardieu, actor e hijo de Gerard Depardieu, perdía la vida a los 37 años. También lo hacía el escritor norteamericano Michael Crichton y la cantante Miriam Makeba (47), "Mamá África". La música perdía también a Mitch Mitchell, el que fuera batería de Jimi Hendrix y al compositor y cantante español Joan Baptista Humet (48). Otro cantautor, el vasco Mike Laboa, fallecía a primeros de diciembre. El escritor Juan Jesús León y el compositor y filósofo Ramón Barce morían unos días después. Triste para el jazz fue la muerte del trompetista Freddie Hubert. El año será recordado como el de la cosecha de unos buenos libros y de la pérdida de unos grandes nombres.
Un año con tristeza de fondo
2010 pasará a la historia de los anuarios como el año en que perdió al último gran genio del flamenco, el cantaor granadino Enrique Morente.


