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De taquillas, enterrados y otros premios
De taquillas, enterrados y otros premios
Patricia Gordino
Patricia Gordino
Escasos 90 minutos de película. Un claustrofóbico espacio -un atáud-, un único personaje -un norteamericano (Ryan Reynolds) que ha sido enterrado vivo en Iraq- y dos simples bazas para salvar su vida: un mechero y un móvil con poca batería. Básicamente, éste es el material del que está hecho Buried, una de la revelaciones de Sundance, cita en la que este opresivo filme llamó la atención de las distribuidoras y la crítica.Y pese a que, finalmente, los números en los cines de Estados Unidos no fueron tan redondos como se esperaban, la irrupción de la segunda película del gallego Rodrigo Cortés se reveló el pasado año como una de las mejores cosas que le ha pasado al cine español en los últimos tiempos.
Y es que 2010 no ha sido un año memorable para la recaudación de las producciones made in Spain, y así lo recalcó el presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, en la tradicional foto de familia de los nominados a los Premios Goya 2010. “Debemos espabilar”, dijo a la luz de los datos que sitúan el pasado ejercicio como el peor de la década en taquilla del cine español, con un total de 30 millones de euros, 11,9 menos que en 2009. Sólo unos pocos títulos salvan los trastos: la adaptación al cine de Tres metros sobre el cielo, Entrelobos, Que se mueran los feos, Lope, Biutiful y Los ojos de Julia (con una Belén Rueda cómoda en el papel de dar sustos). Aunque el director de El día de la bestia haga autocrítica, lo cierto es que a él no le ha ido tan mal como otros. Los descarnados y bizarros payasos de Balada triste de trompeta se metieron en el bolsillo al jurado de la Mostra de Venecia, presidido por Quentin Tarantino, que premió el guión y la dirección de la película. Y de propina, la cinta protagonizada por Antonio de la Torre es la favorita a los Goya 2011 con 15 candidaturas, en liza con los 14 galardones a los que opta Pan Negro, joya que lleva la talentosa firma de Agustí Villaronga.
El pasado fue también el año de Javier Bardem, premiado ex aequo en Cannes por su interpretación en Biutiful, el retrato de González Iñárritu de las miserias de Barcelona. Y en el mismo festival, Uncle Boome recuerda sus vidas pasadas, cinta tailandesa con producción española, se hizo con la preciada Palma de Oro. Por el camino quedaron grandes nombres con proyectos menores o, simplemente, mediocres: Bigas Lunas y su Di Di Hollywood, Fernando León de Aranoa y Amador o Julio Médem y Habitación en Roma.
Escasos 90 minutos de película. Un claustrofóbico espacio -un atáud-, un único personaje -un norteamericano (Ryan Reynolds) que ha sido enterrado vivo en Iraq- y dos simples bazas para salvar su vida: un mechero y un móvil con poca batería. Básicamente, éste es el material del que está hecho Buried, una de la revelaciones de Sundance, cita en la que este opresivo filme llamó la atención de las distribuidoras y la crítica.Y pese a que, finalmente, los números en los cines de Estados Unidos no fueron tan redondos como se esperaban, la irrupción de la segunda película del gallego Rodrigo Cortés se reveló el pasado año como una de las mejores cosas que le ha pasado al cine español en los últimos tiempos.
Y es que 2010 no ha sido un año memorable para la recaudación de las producciones made in Spain, y así lo recalcó el presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, en la tradicional foto de familia de los nominados a los Premios Goya 2010. “Debemos espabilar”, dijo a la luz de los datos que sitúan el pasado ejercicio como el peor de la década en taquilla del cine español, con un total de 30 millones de euros, 11,9 menos que en 2009. Sólo unos pocos títulos salvan los trastos: la adaptación al cine de Tres metros sobre el cielo, Entrelobos, Que se mueran los feos, Lope, Biutiful y Los ojos de Julia (con una Belén Rueda cómoda en el papel de dar sustos). Aunque el director de El día de la bestia haga autocrítica, lo cierto es que a él no le ha ido tan mal como otros. Los descarnados y bizarros payasos de Balada triste de trompeta se metieron en el bolsillo al jurado de la Mostra de Venecia, presidido por Quentin Tarantino, que premió el guión y la dirección de la película. Y de propina, la cinta protagonizada por Antonio de la Torre es la favorita a los Goya 2011 con 15 candidaturas, en liza con los 14 galardones a los que opta Pan Negro, joya que lleva la talentosa firma de Agustí Villaronga.
El pasado fue también el año de Javier Bardem, premiado ex aequo en Cannes por su interpretación en Biutiful, el retrato de González Iñárritu de las miserias de Barcelona. Y en el mismo festival, Uncle Boome recuerda sus vidas pasadas, cinta tailandesa con producción española, se hizo con la preciada Palma de Oro. Por el camino quedaron grandes nombres con proyectos menores o, simplemente, mediocres: Bigas Lunas y su Di Di Hollywood, Fernando León de Aranoa y Amador o Julio Médem y Habitación en Roma.


