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Un plató de cine para Tom Cruise
Un plató de cine para Tom Cruise
El rodaje del filme ‘Knight & Day’ en el centro de Sevilla y Cádiz y el despegue de la animación andaluza, protagonistas en 2009
Patricia GodinoEl último trimestre de 2009 será recordado, en materia de rodajes, como aquellos días en que Cádiz y, sobre todo, Sevilla vivieron de cerca la fascinación de convertirse en platós de Hollywood. La grabación del final de la nueva película de Tom Cruise, que lo devolvía a la pantalla en compañía de Cameron Diaz, ha abierto la vía, o al menos ha sentado un precedente, para la llegada de grandes producciones a la comunidad autonóma. Desde la puesta en marcha de las oficinas de la Andalucía Film Commission, distintas localizaciones del sur acogen la grabación de escenas de grandes títulos de la industria como 007. Muere otro día en Cádiz o El reino de los cielos y El ataque de los clones en Sevilla, si bien ésta ha sido la primera vez que un rodaje de estas dimensiones técnicas se desarrolla en pleno centro de la capital andaluza durante más de un mes y medio.
Producida por la Century Fox, y en España por Calle Cruzada con José Luis Escolar a la cabeza (responsable de ambiciosas apuestas españolas como Ágora), el proyecto fue acogido con entusiasmo por los regidores locales de ambas ciudades. Si bien al principio hubo de sortear la convivencia del titánico despliegue del equipo del rodaje con los comercios locales (a los que se acordó indemnizar económicamente por tener que cerrar al público determinados horas durante la grabación), el resultado final fue todo un éxito, a la luz de las palabras del balance dadas por la productora y el Ayuntamiento hispalense.
Knight & Day, nombre de la comedia de acción que cuenta la imposible relación de un superespía y su novia alrededor del mundo, tiene previsto su estreno en las pantallas norteamericanas en las vísperas del gran día de los Estados Unidos, el 4 de julio, y según las previsiones más halagüeñas, el tirón de sus protagonistas augura unos 300 millones de espectadores en todo el mundo. Un público potencial que podrá ver, si los técnicos de montaje no meten mucho la tijera, emblemáticos enclaves andaluces como la calle Ancha de Cádiz, la Casa Pilatos, el entorno de la Catedral y el corazón del barrio Santa Cruz en Sevilla. Más allá de servir de postal turística de Andalucía occidental, la película ha supuesto un volumen de negocio de entre 4 y 6 millones de euros sin contar con la impagable experiencia profesional para centenares de técnicos andaluces que han participado en el filme.
Pero, con todo, la estancia de Cruise en Sevilla, ciudad que ha elogiado en su blog por la “magnífica acogida” que le brindó a él y su equipo, ha deparado también imágenes imborrables que pasarán al anecdotario colectivo y a las letras del Carnaval gaditano. La escapada de siete toros por las calles más céntricas de Cádiz el primer día del ensayo general es ya una imagen que pasará a los anales de la historia del disparate. El incidente, que terminó con los siete novillos en la playa de la Caleta y un susto monumental para los vecinos, fue el más grave de cuantas escenas curiosas ha deparado este rodaje en el que ha habido de todo: encierro al estilo San Fermín en las calles gaditanas, gigantes y cabezudos en los alrededores de la muralla de la Macarena, espectaculares carreras de una moto y varios monoplazas por el corazón de Sevilla, la plaza de la Maestranza convertida en un coso para un inverosímil torero junto a un centenar de mozos a la pamplonica, imposibles acrobacias con el Metrocentro como telón de fondo, la estación de Santa Justa convertida en una terminal austriaca y, ya en el terreno de lo personal, la imagen de Suri, la hija pequeña de Cruise, paseando ataviada con un traje de gitana por el parque María Luisa de Sevilla o la simpatía con que los actores protagonistas han vivido la way of life andaluza.
Pero, sin hacer tanto ruido, 2009 también fue el año de otros rodajes en Andalucía: en Málaga, se filmó parte de la película Chicas, ópera prima de Yasmina Reza y protagonizada por Carmen Maura; o en Huelva, concretamente en la costa de Doñana, se grabó parte de la escenas de Ágora.
En el plano de los logros, el cine andaluz estrenó en 2009 uno de esos títulos que logran conjugar el aplauso del público y el respeto de la crítica: Yo, también, debut en el largometraje de Álvaro Pastor y Antonio Naharro. Producida por la sevillana Promico, la película narra la íntima relación que se entabla entre un joven con síndrome de Down y una trabajadora social. El acierto de sus protagonistas, Pablo Pineda (primer síndrome de Down con un título universitario de Europa) y Lola Dueñas les llevó a ganar la preciada Concha de Plata.
Y si una industria cinematográfica ha sabido capear la crisis con altas dosis de ingenio, ha sido la animación andaluza, que en 2009 ha vivido un año de premios. La más laureada fue El lince perdido, una cinta producida por la andaluza Green Moon (sello de Antonio Banderas) y Kandor Graphics. El felino sureño logró el Goya a la Mejor Película de Animación, estuvo preseleccionada a los Oscar de la Academia y recaudó más de cinco millones de euros. De la misma productora surgió el cortometraje La dama y la muerte, que consiguió colarse entre las cinco finalistas de los premios de Hollywood.
Producida por la Century Fox, y en España por Calle Cruzada con José Luis Escolar a la cabeza (responsable de ambiciosas apuestas españolas como Ágora), el proyecto fue acogido con entusiasmo por los regidores locales de ambas ciudades. Si bien al principio hubo de sortear la convivencia del titánico despliegue del equipo del rodaje con los comercios locales (a los que se acordó indemnizar económicamente por tener que cerrar al público determinados horas durante la grabación), el resultado final fue todo un éxito, a la luz de las palabras del balance dadas por la productora y el Ayuntamiento hispalense.
Knight & Day, nombre de la comedia de acción que cuenta la imposible relación de un superespía y su novia alrededor del mundo, tiene previsto su estreno en las pantallas norteamericanas en las vísperas del gran día de los Estados Unidos, el 4 de julio, y según las previsiones más halagüeñas, el tirón de sus protagonistas augura unos 300 millones de espectadores en todo el mundo. Un público potencial que podrá ver, si los técnicos de montaje no meten mucho la tijera, emblemáticos enclaves andaluces como la calle Ancha de Cádiz, la Casa Pilatos, el entorno de la Catedral y el corazón del barrio Santa Cruz en Sevilla. Más allá de servir de postal turística de Andalucía occidental, la película ha supuesto un volumen de negocio de entre 4 y 6 millones de euros sin contar con la impagable experiencia profesional para centenares de técnicos andaluces que han participado en el filme.
Pero, con todo, la estancia de Cruise en Sevilla, ciudad que ha elogiado en su blog por la “magnífica acogida” que le brindó a él y su equipo, ha deparado también imágenes imborrables que pasarán al anecdotario colectivo y a las letras del Carnaval gaditano. La escapada de siete toros por las calles más céntricas de Cádiz el primer día del ensayo general es ya una imagen que pasará a los anales de la historia del disparate. El incidente, que terminó con los siete novillos en la playa de la Caleta y un susto monumental para los vecinos, fue el más grave de cuantas escenas curiosas ha deparado este rodaje en el que ha habido de todo: encierro al estilo San Fermín en las calles gaditanas, gigantes y cabezudos en los alrededores de la muralla de la Macarena, espectaculares carreras de una moto y varios monoplazas por el corazón de Sevilla, la plaza de la Maestranza convertida en un coso para un inverosímil torero junto a un centenar de mozos a la pamplonica, imposibles acrobacias con el Metrocentro como telón de fondo, la estación de Santa Justa convertida en una terminal austriaca y, ya en el terreno de lo personal, la imagen de Suri, la hija pequeña de Cruise, paseando ataviada con un traje de gitana por el parque María Luisa de Sevilla o la simpatía con que los actores protagonistas han vivido la way of life andaluza.
Pero, sin hacer tanto ruido, 2009 también fue el año de otros rodajes en Andalucía: en Málaga, se filmó parte de la película Chicas, ópera prima de Yasmina Reza y protagonizada por Carmen Maura; o en Huelva, concretamente en la costa de Doñana, se grabó parte de la escenas de Ágora.
En el plano de los logros, el cine andaluz estrenó en 2009 uno de esos títulos que logran conjugar el aplauso del público y el respeto de la crítica: Yo, también, debut en el largometraje de Álvaro Pastor y Antonio Naharro. Producida por la sevillana Promico, la película narra la íntima relación que se entabla entre un joven con síndrome de Down y una trabajadora social. El acierto de sus protagonistas, Pablo Pineda (primer síndrome de Down con un título universitario de Europa) y Lola Dueñas les llevó a ganar la preciada Concha de Plata.
Y si una industria cinematográfica ha sabido capear la crisis con altas dosis de ingenio, ha sido la animación andaluza, que en 2009 ha vivido un año de premios. La más laureada fue El lince perdido, una cinta producida por la andaluza Green Moon (sello de Antonio Banderas) y Kandor Graphics. El felino sureño logró el Goya a la Mejor Película de Animación, estuvo preseleccionada a los Oscar de la Academia y recaudó más de cinco millones de euros. De la misma productora surgió el cortometraje La dama y la muerte, que consiguió colarse entre las cinco finalistas de los premios de Hollywood.


