- Anuario Joly Andalucia 2011
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La Operación Poniente se pasea por las calles
La Operación Poniente se pasea por las calles
De los implicados en la Operación Poniente nadie está en prisión. Enciso volvió a presidir los plenos que aún esperan de su benevolencia
Oscar Lezameta
Probablemente, y a pesar de que antes de esa fecha alcaldes almerienses habían tenido ‘desajustes’ judiciales, el 20 de octubre de 2009, la política local almeriense perdió su inocencia. Resguardados tras un despliegue policial no visto desde que en El Ejido se desataran los incidentes que dieron la vuelta al mundo, en la localidad ejidense se desmantelaba el segundo Ayuntamiento en importancia de la provincia con acusaciones de corrupción que llevaban a la pregunta de por qué no saltaron las alarmas antes. Nada volvería a ser lo mismo. ¿O sí? En los últimos doce meses la Operación Poniente ha ido desangrando la manera en la que algunos dirigentes públicos entienden el estar al servicio de los ciudadanos, siempre de manera muy peculiar. En junio el aún alcalde que ejerció como tal los ocho meses que estuvo entre rejas y donde era puntualmente informado de los asuntos municipales, abandonó la cárcel de Albolote en Granada protegido por una legión de pretorianos impropia de quien aún hoy asegura que no sabe de qué se le acusa y que no tiene nada que temer. Esa escena le costó 300.000 euros. El doble tuvieron que pagar José Alemán el sempiterno interventor que nunca ocupó su plaza y el empresario sevillano José Amate. Antes y después, implicados en primera persona y familiares utilizados como cabezas de turco dejaron su situación carcelaria. Entre medias, un sumario que inundaba las mesas de redacciones y de despachos de partidos políticos e instituciones.
Fue un quién es quién de la vida almeriense, un permanente respingo por lo que de sí daba cada folio, un sobresalto constante y hasta alguna decepción por quienes eran menos que nadie al no aparecer en esas conversaciones. Lo más triste era el tono, el desprecio con el que se trata un dinero cobrado para administrarlo, no para disponer de él en torneos deportivos, en alquileres de coches que la mayoría protagonizan nuestros sueños y hoteles con un lujo hortera y sobre todo innecesario. Apenas han sido 20.000 folios. Quedan más de cuatro veces más en el sumario más voluminoso de la historia judicial almeriense. De los restantes, no ha habido mes en el que no se aventurara con que la instructora del caso iba a levantar el secreto que pesa sobre el mismo desde aquel mes de octubre. Se conocen pocas cosas de los mismos, apenas rumores que han sido más que suficientes para encender de nuevo las alertas. La jugosidad de los mismos augura un año que, al menos, será divertido. De los implicados en la Operación Poniente nadie está en prisión. Juan Enciso volvió a presidir los plenos que aún esperan de su benevolencia el dedicar uno a lo que ha pasado en una localidad en la que por primera vez, quien fuera el alcalde más votado de España, ha escuchado pitos y abucheos. El ex interventor ha vuelto al Ayuntamiento, aunque alguien ha tenido la prudencia de alejarlo del área en la que fue detenido; los empresarios y sus familias, se dedican a unos negocios que tendrán cada vez más difícil; la juez continúa sumergida en el tsunami sumarial y los partidos políticos ponen una marcha más en el ventilador de mutuas acusaciones. Será mucho pedir y confiar en la justicia solicitar que en los próximos meses veamos el juicio sobre la Operación Poniente. Antes las municipales servirán para conocer si los ciudadanos castigan a los presuntos implicados o éstos siguen contando con sus bendiciones. Es una de esas oportunidades que, al menos cada cuatro años, tenemos todos para opinar y que se nos escuche.
Probablemente, y a pesar de que antes de esa fecha alcaldes almerienses habían tenido ‘desajustes’ judiciales, el 20 de octubre de 2009, la política local almeriense perdió su inocencia. Resguardados tras un despliegue policial no visto desde que en El Ejido se desataran los incidentes que dieron la vuelta al mundo, en la localidad ejidense se desmantelaba el segundo Ayuntamiento en importancia de la provincia con acusaciones de corrupción que llevaban a la pregunta de por qué no saltaron las alarmas antes. Nada volvería a ser lo mismo. ¿O sí? En los últimos doce meses la Operación Poniente ha ido desangrando la manera en la que algunos dirigentes públicos entienden el estar al servicio de los ciudadanos, siempre de manera muy peculiar. En junio el aún alcalde que ejerció como tal los ocho meses que estuvo entre rejas y donde era puntualmente informado de los asuntos municipales, abandonó la cárcel de Albolote en Granada protegido por una legión de pretorianos impropia de quien aún hoy asegura que no sabe de qué se le acusa y que no tiene nada que temer. Esa escena le costó 300.000 euros. El doble tuvieron que pagar José Alemán el sempiterno interventor que nunca ocupó su plaza y el empresario sevillano José Amate. Antes y después, implicados en primera persona y familiares utilizados como cabezas de turco dejaron su situación carcelaria. Entre medias, un sumario que inundaba las mesas de redacciones y de despachos de partidos políticos e instituciones.
Fue un quién es quién de la vida almeriense, un permanente respingo por lo que de sí daba cada folio, un sobresalto constante y hasta alguna decepción por quienes eran menos que nadie al no aparecer en esas conversaciones. Lo más triste era el tono, el desprecio con el que se trata un dinero cobrado para administrarlo, no para disponer de él en torneos deportivos, en alquileres de coches que la mayoría protagonizan nuestros sueños y hoteles con un lujo hortera y sobre todo innecesario. Apenas han sido 20.000 folios. Quedan más de cuatro veces más en el sumario más voluminoso de la historia judicial almeriense. De los restantes, no ha habido mes en el que no se aventurara con que la instructora del caso iba a levantar el secreto que pesa sobre el mismo desde aquel mes de octubre. Se conocen pocas cosas de los mismos, apenas rumores que han sido más que suficientes para encender de nuevo las alertas. La jugosidad de los mismos augura un año que, al menos, será divertido. De los implicados en la Operación Poniente nadie está en prisión. Juan Enciso volvió a presidir los plenos que aún esperan de su benevolencia el dedicar uno a lo que ha pasado en una localidad en la que por primera vez, quien fuera el alcalde más votado de España, ha escuchado pitos y abucheos. El ex interventor ha vuelto al Ayuntamiento, aunque alguien ha tenido la prudencia de alejarlo del área en la que fue detenido; los empresarios y sus familias, se dedican a unos negocios que tendrán cada vez más difícil; la juez continúa sumergida en el tsunami sumarial y los partidos políticos ponen una marcha más en el ventilador de mutuas acusaciones. Será mucho pedir y confiar en la justicia solicitar que en los próximos meses veamos el juicio sobre la Operación Poniente. Antes las municipales servirán para conocer si los ciudadanos castigan a los presuntos implicados o éstos siguen contando con sus bendiciones. Es una de esas oportunidades que, al menos cada cuatro años, tenemos todos para opinar y que se nos escuche.
Cronología / Andalucía
Relación de los acontecimientos más importantes acaecidos en nuestra Comunidad a lo largo de 2010


