- Anuario Joly Andalucia 2011
- ANDALUCIA
- ANDALUCIA
- El Gobierno de manos libres de Griñán
El Gobierno de manos libres de Griñán
El Gobierno de manos libres de Griñán
Charo Solís
Diseñar con manos libres el Gobierno que quería, le costó a José Antonio Griñán justo un año. El 24 de marzo de 2010, recién superado el Congreso del PSOE con el que, por fin, se acabó con la bicefalia y en el que el heredero de Manuel Chaves se quedaba con el control de partido, se sintió con libertad para poder perfilar su nuevo equipo, su segundo equipo, y el tercero en dos años de legislatura. Puso a quien quiso poner: mantuvo pocas caras de la vieja guardia, reforzó a sus principales colaboradores, manteniendo el equilibrio territorial y acometiendo una reducción de consejerías, dando así respuesta a la tan demandada austeridad por parte de la oposición. Su fórmula fue una estructura de reagrupamiento de consejerías. Vivienda, que se había desgajado de Obras Públicas, volvía a estar bajo el control de Rosa Aguilar; Innovación pasaba a reforzar la potente Economía, y Justicia y Administración Pública desaparecía para ser reabsorbida entre Gobernación y Hacienda, respectivamente. Con esta remodelación, de quince, la Junta pasaba a contraerse en trece consejerías.
Pero lo llamativo de estos cambios fue su traducción en el organigrama. Quienes fueran las dos manos derechas de Griñán en su etapa como consejero de Economía, Carmen Martínez Aguayo y Antonio Ávila, subieron en el escalafón para ponerse al frente de ese reto de sacar a Andalucía lo mejor posible de esta coyuntura económica. Ávila de la consejería de la Presidencia pasaba a Economía e Innovación, y Martínez Aguayo dejaba Economía para pilotar Hacienda y Administraciones Públicas, un departamento complejo y con el encargo más ambicioso y que, a lo largo de 2010, deparó los mayores sinsabores al Ejecutivo autonómico: la reducción del gasto, unos presupuestos a la baja, la creación de nuevos impuestos y la reordenación del sector público, que acabó por sacar a la calle a miles de funcionarios. Si importante fue la ascensión del equipo económico, más potente fue el cambio político. Griñán rescató de Educación a Mar Moreno para colocarla de nuevo en la rampa de salida al reabrir, sin quererlo, el debate de una posible sucesión. La situó como su nuevo número dos al frente de la consejería de la Presidencia y como portavoz, cargos que la dejan como la cara amable de un Ejecutivo autonómico y de un proyecto al que las encuestas empiezan a hacerle aguas.
Diseñar con manos libres el Gobierno que quería, le costó a José Antonio Griñán justo un año. El 24 de marzo de 2010, recién superado el Congreso del PSOE con el que, por fin, se acabó con la bicefalia y en el que el heredero de Manuel Chaves se quedaba con el control de partido, se sintió con libertad para poder perfilar su nuevo equipo, su segundo equipo, y el tercero en dos años de legislatura. Puso a quien quiso poner: mantuvo pocas caras de la vieja guardia, reforzó a sus principales colaboradores, manteniendo el equilibrio territorial y acometiendo una reducción de consejerías, dando así respuesta a la tan demandada austeridad por parte de la oposición. Su fórmula fue una estructura de reagrupamiento de consejerías. Vivienda, que se había desgajado de Obras Públicas, volvía a estar bajo el control de Rosa Aguilar; Innovación pasaba a reforzar la potente Economía, y Justicia y Administración Pública desaparecía para ser reabsorbida entre Gobernación y Hacienda, respectivamente. Con esta remodelación, de quince, la Junta pasaba a contraerse en trece consejerías.
Pero lo llamativo de estos cambios fue su traducción en el organigrama. Quienes fueran las dos manos derechas de Griñán en su etapa como consejero de Economía, Carmen Martínez Aguayo y Antonio Ávila, subieron en el escalafón para ponerse al frente de ese reto de sacar a Andalucía lo mejor posible de esta coyuntura económica. Ávila de la consejería de la Presidencia pasaba a Economía e Innovación, y Martínez Aguayo dejaba Economía para pilotar Hacienda y Administraciones Públicas, un departamento complejo y con el encargo más ambicioso y que, a lo largo de 2010, deparó los mayores sinsabores al Ejecutivo autonómico: la reducción del gasto, unos presupuestos a la baja, la creación de nuevos impuestos y la reordenación del sector público, que acabó por sacar a la calle a miles de funcionarios. Si importante fue la ascensión del equipo económico, más potente fue el cambio político. Griñán rescató de Educación a Mar Moreno para colocarla de nuevo en la rampa de salida al reabrir, sin quererlo, el debate de una posible sucesión. La situó como su nuevo número dos al frente de la consejería de la Presidencia y como portavoz, cargos que la dejan como la cara amable de un Ejecutivo autonómico y de un proyecto al que las encuestas empiezan a hacerle aguas.
Cronología / Andalucía
Relación de los acontecimientos más importantes acaecidos en nuestra Comunidad a lo largo de 2010


