- Anuario Joly Andalucia 2011
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- Mudanza socialista en plena tempestad
Mudanza socialista en plena tempestad
Mudanza socialista en plena tempestad
José Antonio Griñán forzó todos los resortes para asumir las riendas del PSOE y poner fin a 16 años de poder de Manuel Chaves
Antonio Méndez
La bicefalia del socialismo andaluz no superó el año. Con la crisis económica en pleno apogeo y la sangría del desempleo como aliada, el presidente de la Junta desoyó el dicho tradicional que aconseja olvidar las mudanzas en los tiempos convulsos. Con el beneplácito de la gran mayoría de los secretarios provinciales de Andalucía, temerosos de las consecuencias de un liderazgo débil, José Antonio Griñán forzó todos los resortes para asumir las riendas del PSOE y poner fin a 16 años de poder de Manuel Chaves. Con él también desapareció una fórmula para entender la política andaluza las dos últimas décadas, el tándem Luis Pizarro-Gaspar Zarrías con el que el vicepresidente tercero del Gobierno pudo navegar sin sobresaltos esos tres lustros. Pero Griñán no quiso esperar a los resultados de las municipales de 2011 para iniciar su lanzamiento orgánico, tal como figuraba en la hora de ruta de la ‘vieja guardia’ de los socialistas andaluces. Las discrepancias políticas con Chaves, su hasta entonces íntimo compañero de fatigas, precipitaron los acontecimientos. Un congreso extraordinario en marzo en Sevilla le aseguró un triunfo a la ‘búlgara’, con un 99,8 de los votos de los delegados. Ni siquiera las heridas abiertas en las agrupaciones de Almería y Cádiz, comandadas por Martín Soler y Francisco González Cabaña, tras la nueva composición de la dirección del partido aguó la euforia El nuevo secretario regional optó por la revolución como estrategia y entregó a un equipo amamantado en el propio aparato interno, pero con escasa proyección social en la organización socialista más importante de España. Al frente de la Ejecutiva regional colocó como número 2 y 3 a Rafael Velasco y Susana Díaz, dos dirigentes de 36 y 35 años. El diputado onubense Mario Jiménez ocupó la portavocía del grupo en el Parlamento. Su homóloga malagueña Rosa Torres era “la voz amable” para cerrar el círculo con la presidencia del nuevo proyecto. Todo se truncó en octubre, Velasco, el todopoderoso vicesecretario regional, dimitía “por motivos personales” después de que trascendiera que la empresa de su mujer había recibido subvenciones de la Junta para cursos de formación. Griñán optó por repartir la carga entre sus pesos pesados y no variar el rumbo de su barco.
La bicefalia del socialismo andaluz no superó el año. Con la crisis económica en pleno apogeo y la sangría del desempleo como aliada, el presidente de la Junta desoyó el dicho tradicional que aconseja olvidar las mudanzas en los tiempos convulsos. Con el beneplácito de la gran mayoría de los secretarios provinciales de Andalucía, temerosos de las consecuencias de un liderazgo débil, José Antonio Griñán forzó todos los resortes para asumir las riendas del PSOE y poner fin a 16 años de poder de Manuel Chaves. Con él también desapareció una fórmula para entender la política andaluza las dos últimas décadas, el tándem Luis Pizarro-Gaspar Zarrías con el que el vicepresidente tercero del Gobierno pudo navegar sin sobresaltos esos tres lustros. Pero Griñán no quiso esperar a los resultados de las municipales de 2011 para iniciar su lanzamiento orgánico, tal como figuraba en la hora de ruta de la ‘vieja guardia’ de los socialistas andaluces. Las discrepancias políticas con Chaves, su hasta entonces íntimo compañero de fatigas, precipitaron los acontecimientos. Un congreso extraordinario en marzo en Sevilla le aseguró un triunfo a la ‘búlgara’, con un 99,8 de los votos de los delegados. Ni siquiera las heridas abiertas en las agrupaciones de Almería y Cádiz, comandadas por Martín Soler y Francisco González Cabaña, tras la nueva composición de la dirección del partido aguó la euforia El nuevo secretario regional optó por la revolución como estrategia y entregó a un equipo amamantado en el propio aparato interno, pero con escasa proyección social en la organización socialista más importante de España. Al frente de la Ejecutiva regional colocó como número 2 y 3 a Rafael Velasco y Susana Díaz, dos dirigentes de 36 y 35 años. El diputado onubense Mario Jiménez ocupó la portavocía del grupo en el Parlamento. Su homóloga malagueña Rosa Torres era “la voz amable” para cerrar el círculo con la presidencia del nuevo proyecto. Todo se truncó en octubre, Velasco, el todopoderoso vicesecretario regional, dimitía “por motivos personales” después de que trascendiera que la empresa de su mujer había recibido subvenciones de la Junta para cursos de formación. Griñán optó por repartir la carga entre sus pesos pesados y no variar el rumbo de su barco.
Cronología / Andalucía
Relación de los acontecimientos más importantes acaecidos en nuestra Comunidad a lo largo de 2010


