Tienen que dar más

zoom

Aspecto de una oficina del Inem en Huelva. / Josué Correa

  • enviar
  • imprimir
  • incrementar
  • disminuir
Share
Juan Teba
Periodista

Ante el cadáver, aún insepulto, del “annus horribilis” de 2009, nos tocamos la ropa y no la percibimos. Doce meses, como los apóstoles de Cristo, en cuyo transcurso acabamos de consolidar  y racionalizar nuestra profunda desconfianza en el Sistema y la casi certeza de que el abominable desmán financiero que nos llevó a una situación límite puede repetirse si el guión del nuevo año lo desarrollan los mismos depredadores.

En Andalucía estamos en el rebufo de la historia; es decir, simplemente somos extras del gran ceremonial del paso del tiempo. Pero tenemos voz y voto, y a partir de ahí estamos condenados a ser activos y dejar oír nuestras aspiraciones y exigencias para no volver a ser uno de los pueblos más  damnificados de una no descartable nueva tropelía: tenemos un paro de proporciones tercermundistas, se redujo moderadamente, dentro de lo que cabe, nuestra riqueza, aunque avanzamos en las nuevas tecnologías conservacionistas. Aumentamos el escepticismo político, perdimos buena parte de nuestra inocencia de origen como pueblo integrado en el primer mundo y nos convencimos, como sociedad y cultura, que la salvación, en los tiempos que corren, sólo puede ser colectiva.

Somos una potencia mundial de la industria del ocio, lo que viene a profundizar y ampliar nuestro hedonismo. En política nunca fuimos líderes de nada, más aún: siempre experimentamos ante la “cosa pública” una actitud de distanciamiento expectante desde los istmos de cada individualismo. Ahora, bien, nos transforma lo telúrico, el festín del goce, el vértigo de la aventura y las complejidades artísticas.

Incluso, a veces, o frecuentemente en los tiempos que corren, contemplando y analizando a nuestros administradores políticos, experimentamos desazón y malestar. Inevitable. La sensación que tenemos es que arriesgan poco, son indecisos y marcadamente utilitaristas, deambulan desde lo tornadizo a la demagogia pueril, con grandes trazos de sectarismo casposo. En definitiva: no hay excesivo vigor, por decirlo de forma piadosa, en el diálogo administradores/administrados. A diferencias de otras latitudes, culturas y comportamientos colectivos, la vanguardia no la ejerce el poder ejecutivo sino los movimientos reivindicativos ciudadanos. Cierto. En el ámbito oficial y público, hay excesivo acomodo ante la repetición de lo cotidiano, mientras en la realidad exterior andaluza la aventura personal, por lo general, significa un riesgo ente lo atractivo y lo necesario para muchos hijos de esta tierra. Y otro aspecto del carácter andaluz, aunque ya conocido, el 2009 de cuerpo presente confirmó, por si no lo estuviera desde tiempos ha, que la imaginación vigorosa y el talante de respuesta por lo desconocido y lo complejo no es obviado  por la ciudadanía andaluza.
Tenemos los datos: el desconcierto y la duda telúrica, no la racional, se apoderó a lo largo del “annus horribilis” de la cúpula ejecutiva de la Junta de Andalucía por el cambio de liderazgo: Griñán por Chaves. Dos perfiles, dos caracteres, dos actitudes, parecidas en las formas, pero de lecturas  de matices diferenciadas. Chaves tenía experiencia de poder con trienios abundantes, y Griñán es un cortesano de Versalles que maneja el sable con cierta soltura pero que, a veces, se pincha él mismo.

Pero no olvidemos, por último, lo que dijo Heráclito en la escalinata del Partenón: “Solemos abominar del pasado reciente y nos dejamos llevar por la añoranza del pasado remoto”.  O sea, “nada nace, todo fluye”, la gran frase del sabio griego. Es una actitud defensiva, teñida de utilitarismo, ante el discurrir crónico de la historia: lo lejano se mitifica porque es el marco temporal de los recuerdos de las personas que nos precedieron y quisimos, y lo reciente es la angustia de desconocer globalmente la respuesta a tantas amenazas que la complejidad social actual nos plantea cada día.
A lo largo del “annus horribilis” de 2009  hemos entendido que la salvación individual es complicada y, en definitiva, poco soluciona. Los pueblos, las culturas, las ideas y las civilizaciones son las amenazadas. De poco vale que sobrevivan unos pocos. A pesar de todo, Andalucía sigue siendo un sueño y una posible salvación para una cantidad ingente de seres humanos de diversas culturas que imploran una oportunidad.  Dura tarea para nuestros mandatarios políticos a los que tenemos que exigirles mucho más de lo que ofrecen. Siendo críticos con ellos, dan menos de lo que ofrecen.

Cronología / Andalucía

Relación de los acontecimientos más importantes acaecidos en nuestra Comunidad a lo largo de 2010

Los problemas más importantes para Andalucía
Calificación de la situación económica de Andalucía
Evolución de la calificación económica favorable de Andalucía
Evolución de la percepción negativa de la inmigración
Evolución del posicionamiento ideológico de los andaluces
Opinión sobre la preparación de Andalucía frente a la crisis respecto de España
Evolución de la intención de voto de los andaluces
Valoración en Andalucía de los líderes políticos