Concertación social y grupos de presión

El hecho de que haya un acuerdo no es en sí mismo un éxito, sino la expresión de un contrato de compra-venta entre los intereses de los interlocutores

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Vista del salón principal de la Fundación Tres Culturas de Sevilla en el que se firmó el séptimo acuerdo de concertación social en noviembre. / Juan Carlos Vázquez

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M. Socorro Puy / Bernardo Moreno
Profesores de Teoría e Historia Económica. Univ. de Málaga

Que la mano invisible del mercado no conduce siempre a buenos resultados es algo conocido, nos referimos a estas situaciones como fallos de mercado. De manera no ambigua, podemos hablar de un mal resultado cuando existen otras situaciones alcanzables en las que todos los individuos mejoran con respecto a la situación inicial.

No creemos que haya ninguna controversia sobre que los fallos de mercado existen. Donde hay disparidad de opiniones es en la manera de resolverlos. El premio nobel Ronald Coase, demuestra que se pueden solventar los fallos de mercado mediante la negociación, independientemente de cómo estén asignados los derechos de propiedad, y siempre que los costes de transacción sean bajos.

La concertación social, entendida como el diálogo social entre gobierno, patronal y sindicatos, puede constituir un buen ejemplo de aplicación del Teorema de Coase. Mediante el diálogo social, gobierno, patronal y sindicatos se consultan y negocian sobre cuestiones de interés común.
Estamos hablando de una negociación en la que idealmente el gobierno representa a todos los ciudadanos, los sindicatos representan a los trabajadores y la patronal representa a los empresarios. Sin embargo, no es obvio que los objetivos de gobierno, patronal y sindicatos, coincidan necesariamente con los de sus representados. Por un lado, frecuentemente observamos que el objetivo del gobierno es garantizar su permanencia en el poder. Para ello no duda en garantizar la paz social a cualquier precio. Por otro lado, sindicatos y patronal tienen muchas veces un comportamiento guiado más por la ideología o por el beneficio particular que por el interés de sus representados. En este sentido, no dudan en alinearse o enfrentarse al gobierno dependiendo que éste tenga o no una ideología similar, incluso en ocasiones en las que no necesariamente el gobierno de turno lleve a cabo medidas que favorezcan a sus representados.

El resultado puede ser perverso, la combinación de fuerzas que se plantea puede dar lugar a que la situación a la que se llegue tras la negociación perjudique la mayoría de las veces a algunos de los colectivos representados y en otras incluso puede llegar a perjudicar a todos.
Así pues, hay un marco ideal y un marco real para el análisis de la concertación social. El marco ideal nos lo proporciona la Teoría del Bienestar Social, según la cual y de acuerdo con el Teorema de Coase, la negociación nos llevaría a una mejora de eficiencia y por ende, a una mejora del bienestar.  El marco real, sin embargo, lo proporciona la Teoría de Juegos, según la cual la interacción entre distintos agentes tales que cada uno de ellos busca sus intereses individuales, nos lleva a un resultado no necesariamente eficiente. De acuerdo con este segundo enfoque, la teoría nos muestra que se alcanza generalmente un acuerdo. Por tanto, el hecho de que haya un acuerdo no es en sí mismo un éxito, tal y como lo percibimos, sino la expresión de un contrato de compra-venta entre los intereses de los interlocutores. 

Si bien en la última década los acuerdos de concertación social han ganado y ampliado su contenido,  hay que poner también de manifiesto que el trasfondo de los mismos se ha simplificado ya que, en definitiva, se trata de que la autoridad competente ceda ante los grupos de presión a cambio de paz social y apoyo mediático. La paz social alcanzada proporciona una buena imagen de gobierno y transmite al electorado una señal positiva de la capacidad del gobernante.  Frente a la oposición, el partido en el poder obtiene de la paz social un leve pero no insignificante impulso en las urnas. La fórmula tiene éxito y se convierte en herramienta política de partidos de cualquier color que ansían su permanencia en el poder. Generalmente, tan solo trascienden a la opinión pública los objetivos y la cuantía del acuerdo. Permanece, sin embargo, en ambigua transparencia la parte concreta de la cuantía que beneficia a los sindicatos, el beneficio de colectivos concretos y el coste que para los contribuyentes tiene la paz social.
Como teóricos, son dos los problemas que llaman nuestra atención, la democracia representativa en los acuerdos de concertación social, y la transparencia de dichos acuerdos. Respecto al primer problema,  los grupos de presión encuentran en la concertación social su participación activa en los presupuestos públicos, en detrimento, sin embargo, de la participación de aquellos a quienes representan, de otros grupos de interés, y de los demás partidos políticos no miembros del Ejecutivo. Respecto al segundo problema, detectamos un interés creciente entre los teóricos de Economía Política por evaluar las consecuencias derivadas de los beneficios políticos que un partido en el poder obtiene por  transferencias dirigidas a grupos concretos de presión.

La concertación social ya forma parte de nuestra geografía política. La paz social tan deseable para nuestros políticos, se puede convertir en un arma de doble filo, como el padre que en el deseo de ser “amigo” de su hijo evita cualquier enfrentamiento con él. Tal vez ha llegado el momento de cuestionarnos qué fuerzas hacen que nuestros gobiernos y poderes sindicales caminen al unísono. Tal vez ha llegado el momento de cuestionarnos el contenido y el fin de la concertación social.

Cronología / Andalucía

Relación de los acontecimientos más importantes acaecidos en nuestra Comunidad a lo largo de 2010

Los problemas más importantes para Andalucía
Calificación de la situación económica de Andalucía
Evolución de la calificación económica favorable de Andalucía
Evolución de la percepción negativa de la inmigración
Evolución del posicionamiento ideológico de los andaluces
Opinión sobre la preparación de Andalucía frente a la crisis respecto de España
Evolución de la intención de voto de los andaluces
Valoración en Andalucía de los líderes políticos